El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, contactará con algunos de los grupos armados que quedaron al margen del acuerdo de paz con el propósito de volverlo ”más inclusivo”. El canciller sursudanés, Nhial Deng, anunció un encuentro este viernes entre Kiir y el líder del grupo Frente de Salvación Nacional (FSN), Thomas Cirillo, según reportes de la emisora local Eye Radio.
La decisión llega tras las declaraciones tanto de Cirillo como de otro de los cabecillas de los grupos armados, Riek Machar, quienes señalaron que el pacto firmado en septiembre pasado no traerá paz a Sudán del Sur, ni devolverá el poder a la población.
En días pasados el arzobispo metropolitano de Juba, Paulino Luduku, desestimó el éxito de los acuerdos de paz alegando temores de "agendas ocultas" de parte de los involucrados en el conflicto.
El sacerdote denunció que mientras se gastan fondos en el Ejército y la corrupción sigue entre la élite, los ciudadanos sufren y la economía sigue derrumbándose.
Añadió que la aplicación del mismo está retrasada. Ante ese escenario el propio Kiir pide apoyo de los ciudadanos y partidos políticos porque el documento "es la única vía para lograr la prosperidad".
El pacto pretende finalizar la guerra vigente desde 2013 e incluye un periodo transitorio de ocho meses para poner en marcha el alto el fuego. Crear un Ejército que integre a los rebeldes, una tarea que aún no ha comenzado, también es parte del acuerdo de paz.
El Ejército estará encargado de proteger a los miembros del Gobierno de unidad, que estará en el poder 36 meses, hasta tanto se convoquen elecciones.
La violencia estalló el 19 de enero y enfrenta al Ejército sursudanés con miembros del FSN.
Fuente: Wanafrica
Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños.
El gobierno federal anunció este miércoles una serie de acciones de carácter emergente y alcance nacional con la finalidad de enfrentar la violencia en contra de las mujeres y disminuir la incidencia de delitos como feminicidios, desapariciones de mujeres, violencia y abusos sexuales, entre otros.
El plan, dado a conocer por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y Nadine Gasman, titular del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), tiene como punto de partida el reconocimiento de que la violencia contra las mujeres es un problema de Estado y por lo tanto debe formar parte de la estrategia nacional de seguridad.
La idea es poner en marcha acciones inmediatas, con independencia de la revisión que también se hará de la política pública nacional respecto a los feminicidios y otros delitos.
En el centro del diseño de este plan emergente se encuentra el dato dado a conocer el pasado 22 de noviembre por la Organización de las Naciones Unidas, que en un comunicado oficial alertó que en México son asesinadas al día 9 mujeres y niñas, a lo que se suma el hecho de que al menos 6 de cada 10 mujeres mexicanas han sufrido algún nivel de violencia.
De acuerdo con datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, las víctimas en carpetas de investigación abiertas por el delito de feminicidio pasaron de 422 en 2015 a 872 en 2018, lo que equivale a un crecimiento superior al 100%.
La titular del Inmujeres, Nadin Gasman, señaló que los refugios para mujeres víctimas de violencia siguen funcionando y brindando servicio, pero bajo la rectoría y supervisión del Estado.
Añadió que en el paquete legislativo que enviarán se contemplan castigos para los funcionarios públicos que apliquen estereotipos contra las mujeres. Esta estrategia arrancará en zonas que han sido delineadas como prioritarias en el plan de seguridad del gobierno federal, donde hay más altos niveles delictivos relacionados con la violencia feminicida.
Algunas de las acciones son las siguientes:
*Reconocimiento de que las distintas formas de violencia contra las mujeres (desde el feminicidio hasta el abuso sexual) son un problema de Estado y no un asunto de particulares, y que por lo tanto es responsabilidad del mismo asumir una estrategia integral para combatirlo.
*Incorporar en la atención de las regiones prioritarias identificadas en la estrategia de seguridad del gobierno federal mecanismos de prevención y seguimiento de delitos como el feminicidio, la violencia sexual, el secuestro de mujeres, la desaparición, entre otros.
*Un registro y monitoreo de casos para identificar lugares y horarios de ocurrencia, y facilitar con ello la identificación de dinámicas delictivas con el objetivo de poner en marcha acciones para combatirlas.
*Iniciar un registro nacional de niñas y niños huérfanos de feminicidios con la finalidad de poner en marcha esquemas para su atención.
*Fortalecer mecanismos de prevención y coordinación con autoridades de los tres órdenes de gobierno para la atención de delitos relacionados con violencia contra las mujeres.
*Revisión de los procedimientos de alerta de género y su efectividad. Actualmente hay 17 declaradas de 33 solicitudes presentadas.
*Revisión del sustento jurídico y funcionamientos de los Centros de Justicia para las Mujeres que existen en las entidades.
*Establecer mecanismos de coordinación entre fiscalías y escuelas para identificar el maltrato infantil.
*Desarrollar aplicaciones móviles para que las mujeres puedan identificar zonas de alto riesgo y que las autoridades puedan reaccionar más rápido.
*Auditoría de los casos de feminicidio, violencia sexual, violencia familiar y desaparición para identificar líneas y vacíos en la investigación.
*Aplicaciones móviles para que las mujeres puedan identificar zonas de alto riesgo y que las autoridades puedan reaccionar más rápido.
Fuente: Nodal
Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños.
Argelia impidió su desarticulación como Estado durante la llamada Primavera Árabe y que le afectara la guerra contra la vecina Libia (2011), pero como potencia petrolera aún es objetivo de las ambiciones geopolíticas occidentales.
El país norafricano, escenario de protestas contra el gobierno de Abdelaziz Bouteflika, específicamente por la decisión de que este se postule para un quinto mandato presidencial, si bien combina una serie de factores propios de un país del Tercer Mundo y del subdesarrollo, incluye el tema de la doctrina energética en boga.
Muchos análisis sobre esas conversiones inducidas por Estados Unidos y la Unión Europea, conceden menos crédito a la promoción de la democracia que a la intención de reforzar sus políticas para la subregión orientadas a la preservación de sus intereses geoestratégicos y económicos, lo cual resulta más reaccionario que otra cosa.
Es evidente la existencia de un plan dirigido a replantearse las estructuras del poder en las regiones productoras petroleras más sensibles a sufrir modificaciones que, en última instancia, posibiliten una especie de cambio de propiedad de esas fuentes en un proceso más amplio, la recolonización.
Tal transformación puede asumir al menos dos formas muy claras de expresión: por la violencia, como ocurrió con la guerra desatada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y sus aliados contra el gobierno de Muammar Gadafi, o mediante presiones políticas para obligar a ceder.
También es claro que ninguna estructura de poder político es perfecta y que todas son perfectibles, pero lo que ocurre en Libia es un ejemplo del desatino al que conduce la aplicación de un proyecto, cuya esencia neoliberal arruinó al Estado que en la región septentrional africana logró avances sociales significativos.
En diciembre de 2011 la Libia de Gadafi se precipitó hacia el caos con el conflicto armado desatado por la OTAN, el cual se avenía perfectamente con la guerra contra el terrorismo comandada por Estados Unidos. Al magnicidio sucedió el derrumbe del Estado y sus dramáticas consecuencias como hoy se observan.
La otra táctica toma a la guerra como segunda opción, aunque sin desecharla como instrumento político, pero da más prioridad a la revuelta ciudadana (inducida o real), su arsenal se remite mayormente a la sociedad civil (manipulada o no) y emplea viejas experiencias para corroer interiormente a Estados sólidos, enfermarlos y someterlos.
Ambas formas de actuar tienen como fin dislocar los sistemas incompatibles con la supeditación y/o el alquiler de su soberanía, la cual ganaron con mucha sangre y sacrificio países como Argelia, que logró su independencia de Francia en 1962 y después debió defenderla de 1992 a 2004 del extremismo de base confesional.
En esos procesos, los argelinos demostraron ser firmes defensores de la integridad nacional y su apego a la tradición árabe, que no se desmarca del Islam, pero tampoco de otras manifestaciones religiosas e ideológicas que interactúan en la construcción de su Estado-Nación.
Las referencias a ese órgano -según Louisa Ait Hamadouche, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Argel- precisan que no gobierna "un régimen político predador que no redistribuya, al contrario, a través de los presupuestos del Estado podemos observar que la importancia de las prestaciones sociales es cada vez mayor".
Conforme con ese criterio, se palpan las concesiones de "subvenciones, ayudas directas a los jóvenes a través de programas de inserción económica y laboral, la cancelación regular de deudas a las empresas...", lo cual ayuda a distender el ambiente social y sus posibles crisis.
BORDEANDO TRAMPAS
Desde la instauración en 1992 del pluripartidismo en Argelia, la carrera por el poder pasó por varias etapas y gobiernos: los de Chadli Bendjedid, Mohamed Boudiaf, (asesinado poco después de asumir la presidencia) Ali Kafi, Liamine Zéroual, y Abdelaziz Bouteflika, todos procedentes de la lucha de liberación nacional.
En 1999 Bouteflika se presentó como candidato independiente en las elecciones presidenciales, pero contó con el respaldo del Frente de Liberación Nacional y del Reagrupamiento Nacional Democrático, y obtuvo cerca del 74 por ciento de los votos, por su larga trayectoria política desde la independencia, cuando fue ministro del gabinete de Ahmed Ben Bella.
Ese año se implementó el Plan de Concordia Nacional, aprobado por el Legislativo, que le permitió decretar una amnistía para los presos integristas que no estuvieran implicados en delitos de sangre y se instrumentó un programa de reinserción social, dos acciones consideradas pasos importantes en la conciliación argelina.
Fue un destacado jefe militar durante la lucha por la liberación nacional -era conocido como Abdelkader- y un hombre muy cercano al coronel Houari Bumedienne, cuyo nombre era Mohamed Ben Brahim Boukharouba, líder argelino de la guerra y presidente desde 1965 hasta 1978 cuando falleció.
De ese héroe es la frase: "Argelia es hija de su propia historia", con la cual le respondió a un pronunciamiento del presidente francés Valéry Giscard d'Estaing durante una visita en 1975 al país norafricano, con la que Bumedienne precisaba una realidad fidedigna imposible de tergiversar o doblegar. Al lado de Bumedienne se hallaba Bouteflika, a quien el Frente de Liberación Nacional propone actualmente para un quinto mandato presidencial, en el contexto de la institucionalidad otorgada por la Constitución de Argelia, el instrumento judicial que reafirma la legalidad de la vida política del país y regula toda acción institucional.
Las marchas callejeras presentan aristas incisivas perjudiciales para la convivencia y la seguridad nacionales, de lo cual están claras las autoridades, de ahí que en misiva abierta Bouteflika manifestó que si el pueblo argelino "renueva su confianza" asumirá la responsabilidad histórica de realizar su demanda fundamental: el cambio de sistema.
El mandatario fue más lejos al plantear la elaboración y adopción de una nueva Ley Fundamental que se apruebe mediante referendo para el nacimiento de una Nueva República y el nuevo sistema argelino.
En el preámbulo de la actual Carta Magna se puntualiza que: "El pueblo argelino es un pueblo libre, decidido a seguir siéndolo". Y añade que "Su historia, de varios miles de años, es una larga cadena de luchas que ha hecho de Argelia una tierra de libertad y dignidad", lo cual se ha honrado desde 1962.
Fuente: PL - Por Julio Morejón
Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos Americanos y Caribeños.
La Unión Nacional de Mujeres (UnaMujer), realizará hoy la primera conferencia antiimperialista en defensa de la paz, la soberanía y la independencia definitiva de Venezuela. Como parte de las actividades por el Día Internacional de la Mujer, el intercambio tendrá como foco central, la consolidación de la plataforma unitaria en el país sudamericano para la construcción de un proyecto histórico que libere y emancipe a la sociedad en general, y a las féminas en lo específico, por medio de la plena igualdad y equidad de género.
El encuentro contará con la participación de la ministra del sector, Caryl Bertho, así como las delegadas del Congreso Venezolano de Mujeres, los diversos movimientos feministas, sectores sociales y populares, las líderes comunales y la red de comunicadoras de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).
En cumplimiento del programa rector del Gobierno, Plan de la Patria, la cita busca fortalecer con el análisis de las problemáticas actuales la construcción del Socialismo Feminista planteado por el comandante Hugo Chávez dentro de las líneas de la Revolución bolivariana.
A decir de la directiva de la UnaMujer sus principios se basan en la construcción de una sociedad justa e igualitaria, donde mujeres y hombres convivan y pongan en práctica sus derechos de manera igualitaria; y ser un ejemplo internacional en materia de la lucha femenina y sus movimientos.
Fuente: PL
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