Un testimonio situado
El cuerpo como lugar de enunciación
A propósito del Día Internacional de la Mujer en la Diplomacia
Este artículo se inscribe en una metodología emergente de carácter testimonial-situado —en diálogo con los planteamientos de la feminista ugandesa Sylvia Tamale[1], para quien el cuerpo es un archivo de experiencias vividas que deben ser narradas, y la re-narración permite reclamar la humanidad y restaurar la dignidad que el sistema colonial ha negado[2]—, en la que el conocimiento no se produce desde la distancia del observador, sino desde el cuerpo vivido como territorio epistemológico.






