Omar Al-Bashir
El presidente de Sudán, Omar Hasán al Bashir, ha presentado este jueves su dimisión para dar paso a un consejo de transición que gestionará el rumbo del país, según han informado fuentes gubernamentales. El presidente cede así a las presiones de los manifestantes que llevan desde diciembre exigiendo su renuncia del cargo que ocupa desde 1989. Bashir gobernó Sudán durante tres décadas.
El Ejército de Sudán se ha desplegado este jueves desde primera hora de la mañana en carreteras y puentes claves de la capital, Jartum y en torno a la sede del Ministerio de Defensa. La guardia personal de Al-Bashir fue reemplazada y se encuentra bajo arresto domiciliario.
En la sentada ante el Ministerio de Defensa en Jartum los miles de manifestantes congregados están coreando el lema "¡Ha caído, hemos ganado!".
La cadena de televisión y la radio estatal han puesto música patriótica y marchas militares, un gesto que ha recordado a los sudaneses de mayor edad anteriores golpes militares en momentos de revuelta civil en el país africano.
Al Bashir, un exparacaidista que se hizo con el poder mediante un golpe de Estado en 1989, ha sido una figura que ha generado división por su forma de abordar las sucesivas crisis internas y por su enfrentamiento con Occidente. Sudán ha sufrido largos periodos de aislamiento desde 1993, cuando Estados Unidos incorporó el país a su lista de países patrocinadores del terrorismo. La Corte Penal Internacional lo acusa de crímenes de guerra y genocidio por las acciones de su gobierno en Darfur.
La última crisis llegó el fin de semana a su punto más álgido, cuando miles de manifestantes comenzaron a acampar ante el Ministerio de Defensa, en el centro de Jartum, donde está situada la residencia de Al Bashir. El martes se registraron enfrentamientos entre miltares que protegían a los manifestantes y agentes de seguridad y de Inteligencia que intentaron disolver la protesta. Los enfrentamientos dejaron once muertos, incluidos seis militares, según informó el Gobierno.


