
Históricamente, esta embarcación construida por el patriarca Noé por instrucción divina tenía una longitud de 300 codos de largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto, tal como se describe en el libro del Génesis
A finales de este septiembre, un equipo internacional de arqueólogos, geólogos y distintos especialistas puso en marcha una nueva campaña de perforaciones en la formación Durupinar, situada en el monte de Ararat, en el este de Turquía –muy próximo a la frontera con Irán y Armenia–. A lo largo de la excavación, los expertos hallaron la que sería una estructura de 157 metros de longitud que algunos investigadores han relacionado con la histórica Arca de Noé.
Esta embarcación, construida por el patriarca Noé por instrucción divina para salvarse del diluvio universal, tenía una longitud de 300 codos de largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto. Descrito en el libro del Génesis, el relato sitúa su lugar de descanso en los montes de la región de Ararat, lugar donde se ha centrado la expedición –impulsada por Noah's Ark Scans junto con universidades turcas y autorizada por las autoridades del país–, que ha obtenido muestras a profundidades de hasta 18 metros.
En concreto, el programa científico está dirigido por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet, mientras que Andrew Jones, fundador de Noah's Ark Scans, coordina la colaboración internacional. El trabajo actual en Durupinar no es del todo nuevo, ya que sería una continuación de las distintas investigaciones de finales del siglo XX, que alcanzaron una menor profundidad y cuyas muestras terminaron contaminadas por el agua empleada para refrigerar la broca.
En lo que respecta a esta nueva expedición, de momento los análisis recogidos no son suficiente prueba para afirmar el hallazgo definitivo de esta imponente embarcación. Por ello, los investigadores pretenden someter en el futuro las muestras obtenidas a distintos análisis orgánicos. De igual manera, está previsto que próximamente se utilice un dron subterráneo con tecnología radar de penetración terrestre y tomografía de resistividad eléctrica para obtener un mayor número de datos.
Imágenes de perforación realizadas con drones / GlobeNewswire
«Por primera vez en la historia, estamos llevando a cabo un extenso estudio de perforación profunda, con los permisos correspondientes, dentro y fuera del sitio del Arca de Noé de Durupinar, recuperando muestras a profundidades de hasta 18 metros, casi 60 pies. Hasta el momento, hemos recuperado capas de abundante material orgánico que creemos que podrían ser los restos descompuestos de la capa superior del Arca. Estos hallazgos actuales ponen en tela de juicio las afirmaciones de que se trata simplemente de una forma natural compuesta de piedra caliza o roca madre», señala el fundador de Noah's Ark Scans.
Molde de cuarzo de madera encontrado por un turista en el sitio arqueológico de Durupinar / GlobeNewswire
A lo largo de las distintas perforaciones, el equipo destacó que una de las brocas se rompió al alcanzar una capa especialmente resistente. El equipo señala que esta dureza podría pertenecer a madera petrificada o muy mineralizada, aunque aún es necesario esperar a las pruebas independientes.
A la espera de tener más detalles, está previsto que los futuros análisis de laboratorio estudien, entre otros aspectos, el contenido orgánico y la mineralogía de las muestras recogidas por el equipo. Independientemente, el proyecto continuará con nuevas campañas sobre el terreno a lo largo de los próximos años, con el objetivo de arrojar luz a una de los grandes enigmas sin resolver en la historia de la humanidad.
Fuente: El Debate
Publicado por AiSUR
Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020


