
El almacenamiento en frío alimentado por energía solar está transformando la agricultura en toda África, ayudando a los agricultores a conservar los cultivos perecederos, reducir las pérdidas posteriores a la cosecha de hasta un 50 % a menos del 2 %, y acceder a lucrativos mercados internacionales, al tiempo que reduce la dependencia de una electricidad costosa y poco fiable.
En toda África, los agricultores recurren cada vez más al almacenamiento en frío con energía solar para afrontar uno de los mayores desafíos agrícolas del continente: el deterioro de los alimentos. Al mantener los productos frescos inmediatamente después de la cosecha, estos sistemas prolongan su vida útil, mejoran la calidad y dan a los productores más tiempo para llegar a los compradores.
En Kenia, el romero, la albahaca y otros cultivos de alto valor destinados a los supermercados europeos se benefician de servicios de refrigeración de pago por uso que eliminan la necesidad de una costosa inversión inicial.
Los agricultores cosechan los frutos.
Para la agricultora keniana Yvonne Anyonyi Mumiah, el acceso a cámaras frigoríficas ha transformado la economía de la agricultura. En lugar de apresurarse a llevar los productos al mercado antes de que se echen a perder, ahora puede mantener su frescura a lo largo de toda la cadena de suministro, aumentando así su valor y rentabilidad.
Esta tecnología también ofrece mayor flexibilidad, lo que permite a los pequeños agricultores gestionar mejor la logística y reducir las pérdidas causadas por retrasos en el transporte o calor extremo.
Reduciendo los residuos con energía limpia
La empresa de cadena de frío SoKo Fresh afirma que la integración de almacenamiento alimentado por energía solar puede reducir las pérdidas poscosecha del 40-50% de la producción a menos del 2%. El modelo de pago por uso de la empresa permite a los agricultores alquilar espacio de refrigeración en función de la cantidad de producto almacenado, en lugar de comprar equipos costosos.
Estas instalaciones, alimentadas por energía renovable, funcionan independientemente de las redes eléctricas poco fiables, lo que las hace especialmente adecuadas para las comunidades rurales.
Una tendencia creciente en todo el continente.
La adopción de la refrigeración solar se está extendiendo más allá de Kenia. Iniciativas similares están apoyando a agricultores y comerciantes en Nigeria, Etiopía, Ruanda y Sudáfrica, donde la conservación de frutas, verduras, productos lácteos y otros productos perecederos es cada vez más importante.
Esta tecnología está cobrando importancia a medida que el aumento de las temperaturas, vinculado al cambio climático, acelera el deterioro de los alimentos y amenaza la seguridad alimentaria.
La inversión sigue siendo el próximo obstáculo.
A pesar de sus beneficios, ampliar el almacenamiento de frío solar requiere una inversión significativa y una mayor confianza en las tecnologías renovables. Los líderes del sector destacan la necesidad de modelos de financiación que hagan que los proyectos sean sostenibles y atractivos para los inversores comerciales.
Los expertos sostienen que combinar la energía limpia con infraestructuras agrícolas generadoras de ingresos no solo podría reducir el desperdicio de alimentos, sino también fortalecer las economías rurales y mejorar la competitividad de África en los mercados mundiales.
Fuente: africanews
Publicado por AiSUR
Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020.

