Joaquim Chissano manifestó que Mozambique no debe dejarse abatir por el miedo a la crisis económica El expresidente Joaquim Chissano afirmó que Mozambique necesita coraje para superar la crisis que enfrenta hoy y consolidar las conquistas de la independencia.
El país no debe dejarse abatir por el miedo ante la crisis económica y financiera, y la inestabilidad militar que asola el centro y norte del país, dijo a periodistas Chissano al final de una visita a la capitalina Plaza de los Héroes, en ocasión del aniversario 52 del inicio de la lucha armada (25 de septiembre) contra el colonialismo portugués.
"Los mozambiqueños deben resolver sus problemas, pero sin miedo", reiteró el exmandatario (1986-2005), quien llamó a encontrar las mejores soluciones para los problemas y esforzarse siempre para minimizar las dificultades.
Al respecto, el coordinador de los mediadores internacionales en las negociaciones en curso entre el Gobierno y la Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo), principal partido opositor, Mario Raffaelli, señaló que resulta necesario que el país retorne a la estabilidad como camino para el desarrollo.
"Si no hay paz, no habrá condiciones para resolver los problemas que el país enfrenta", reflexionó Raffaeli, nombrado por la Unión Europea para la función de mediador en el conflicto mozambiqueño.
Bajo la presencia de intermediarios internacionales, el Gobierno y Renamo conversan desde julio para preparar el anhelado diálogo de paz entre el presidente Filipe Nyusi y el líder opositor Afonso Dhlakama.
Tales conversaciones transcurren en medio de enfrentamientos entre fuerzas de defensa y seguridad, y armados opositores, principalmente en la región central de la nación.
Luego de alcanzar una tregua en septiembre de 2014, Renamo aceptó concurrir a las elecciones de octubre de ese año, pero retomó las armas al desconocer el triunfo del gobernante Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo).
Después de la independencia (25 de junio de 1975), Frelimo y Renamo se enfrentaron en una guerra civil.
Ambas organizaciones firmaron hace 24 años el acuerdo de Roma, que aplacó las hostilidades y desde entonces el Frente gobierna esta nación, bajo acusaciones mutuas de secuestros y asesinatos de militantes.
"Los mozambiqueños deben resolver sus problemas, pero sin miedo", reiteró el exmandatario (1986-2005), quien llamó a encontrar las mejores soluciones para los problemas y esforzarse siempre para minimizar las dificultades.
Al respecto, el coordinador de los mediadores internacionales en las negociaciones en curso entre el Gobierno y la Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo), principal partido opositor, Mario Raffaelli, señaló que resulta necesario que el país retorne a la estabilidad como camino para el desarrollo.
"Si no hay paz, no habrá condiciones para resolver los problemas que el país enfrenta", reflexionó Raffaeli, nombrado por la Unión Europea para la función de mediador en el conflicto mozambiqueño.
Bajo la presencia de intermediarios internacionales, el Gobierno y Renamo conversan desde julio para preparar el anhelado diálogo de paz entre el presidente Filipe Nyusi y el líder opositor Afonso Dhlakama.
Tales conversaciones transcurren en medio de enfrentamientos entre fuerzas de defensa y seguridad, y armados opositores, principalmente en la región central de la nación.
Luego de alcanzar una tregua en septiembre de 2014, Renamo aceptó concurrir a las elecciones de octubre de ese año, pero retomó las armas al desconocer el triunfo del gobernante Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo).
Después de la independencia (25 de junio de 1975), Frelimo y Renamo se enfrentaron en una guerra civil.
Ambas organizaciones firmaron hace 24 años el acuerdo de Roma, que aplacó las hostilidades y desde entonces el Frente gobierna esta nación, bajo acusaciones mutuas de secuestros y asesinatos de militantes.


