Las mujeres y la tierra en Sudáfrica
El Movimiento Nacional de las Tierras de Inyanda en Sudáfrica (INLM, por sus siglas en inglés) ha acusado a varios líderes tradicionales de la implementación de varias prácticas que desautorizan a las mujeres convirtiéndolas en figuras secundarias que necesitan estar representadas por un hombre.
Esta denuncia se ha producido después de que varias mujeres afiliadas al INLM instasen a los líderes a respetar la constitución, la cual garantiza la igualdad de género y el libre acceso a la tierra. Este colectivo de organizaciones sociales aboga por la tierra, los alimentos, la soberanía, los derechos humanos y la realización de la democracia rural en las comunidades marginadas y moviliza principalmente a mujeres rurales, jóvenes, trabajadores agrícolas y pequeños agricultores. Cuentan con cerca de 7.000 miembros repartidos por la zona norte, occidental y oriental de la Provincia del Cabo, Estado Libre y Limpopo.
De acuerdo con los periódicos locales, un grupo de mujeres, cansadas de esta situación, está luchando contra los líderes tradicionales, quienes parecen estar restringiendo el acceso de las mujeres a la tierra. Este grupo ha organizado una marcha en Cabo Oriental para exigir el fin de esta discriminación en la asignación de las tierras.
Nomonde Phindane, directora del programa de empoderamiento de las mujeres de Inyanda, ha afirmado que el patriarcado ha continuado dominando la reforma agraria y que ese legado ha afectado el acceso de las mujeres a la tierra. También ha afirmado que las mujeres han exigido tener voz en la redistribución para poder cerrar la brecha de propiedad entre hombres y mujeres. Según ella, cuando las mujeres piden la asignación de la tierra siempre les preguntan qué van a hacer con ellas, pero a los hombres “no se les hace esa misma pregunta”. Ha afirmado que, como productoras y personas que cuidan a sus familias, las mujeres necesitan optar a las tierras.
Phindane defiende que el Gobierno y los líderes tradicionales deberían priorizar la adjudicación de los terrenos a las mujeres ya que han demostrado su capacidad de producción de alimentos y de trabajo. Sin embargo, el grupo de presión sudafricano Congress of Traditional Leaders of South Africa (Contralesa), cuya mayoría representa a los líderes tradicionales, ha negado esta discriminación ya que “no está permitida de acuerdo con la constitución”. El presidente de Contralesa ha indicado que ya se ha puesto fin a aquellos días en los que se trataba a las mujeres como figuras secundarias y que estas tenían el derecho de utilizar la tierra a su antojo sin la necesidad de estar representadas por ningún hombre. Sin embargo, ha afirmado que aún existían líderes que continuaban discriminándolas y que el grupo estaba dispuesto a educarlos en materia de derechos de la mujer.


