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Política

Sin convulsiones tras el referendo burundés

Elecciones en BurundiElecciones en Burundi

Aún no se experimenta cambios y mucho menos tempestuosos en la Constitución de Burundi, donde después del referendo del 17 de mayo pasado se presagiaban tormentas políticas protagonizadas principalmente por la oposición.

Aunque la consulta para muchos analistas era una ‘jugada cantada’ para respaldar al presidente, Pierre Nkurunziza, en sus aspiraciones de permanecer al frente del país de la región de los Grandes Lagos africanos, no se podía esperar que la calma caracterizara la respuesta de los críticos.

Aprobada legalmente la decisión de enmendar la Constitución por la mayoría de los electores, a los opositores no le quedó más remedio que solicitar la anulación de los resultados de esa consulta, algo que en realidad aumentaría la complejidad del ya complicado panorama nacional.

De todas formas, aunque no parece que esa queja procedería hasta convertirse en un hecho de gran connotación, la misma idea de invalidar las estadísticas del proceso puede resultar peligrosa, toda vez que se conectaría con otros elementos presentes en la lucha por el poder, donde ahora Nkurunziza puede desempeñarse con más holgura.

Los datos finales del referendo indicaron que más del 73 por ciento de los votantes se pronunció por el SI, lo cual equivale a aprobar la posibilidad de reintroducir el puesto de primer ministro y reducir a uno la cifra de vicepresidentes, en la actualidad dos, entre otros aspectos.

Pero evidentemente la enmienda constitucional más significativa es el aumento del período de mandato presidencial de cinco a siete años.

No obstante, esos cambios también permitirían al actual gobernante, Nkurunziza, en funciones desde 2005, presentarse a la reelección, a pesar de que ya cumplió tres mandatos, los cuales sucedieron al fin del conflicto armado burundés.

Previo al referendo sobre temas constitucionales las contradicciones se intensificaron respecto a la legitimidad y la legalidad de la consulta, en cuyo centro estuvo el presidente, y eso además mostró que persisten las secuelas de la guerra (1993-2005), que colocó al país en una situación difícil por falta de institucionalidad.

Junto con el proceso para cambiar aspectos de la Ley Fundamental las críticas se multiplicaron acerca de la figura de Nkurunziza. La campaña resultó tensa, aunque sin sobrepasar los límites que indicaran un gran quebrantamiento de la seguridad burundesa.

Según la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI), el 73,18 por ciento de los electores fue favorable a la reforma constitucional, mientras que el 19,6 por ciento rechazó las modificaciones que podría extender hasta 2034 el mandato del actual jefe de Estado.

VIOLENCIA, ENFRENTAMIENTOS, CRÍTICAS

En el caso burundés esos comicios causaron 15 muertos y seis heridos, en enfrentamientos en que participaron integrantes de ambas partes del espectro político, lo cual ratifica que oficialistas y opositores no dan señas de compartir la idea de una paz a nivel de todo el país, como convidan los organismos internacionales.

De hecho, la situación es realmente escabrosa, en la actualidad miles de ciudadanos huyen de la violencia sectaria -o más bien comunitaria-, pues el orden político pasa por la distribución ‘étnica’ entre los hutus (83 por ciento) y tutsis (14), los grupos mayoritarios.

Cinco días antes de la celebración del referendo, la violencia se ensañó: hombres armados mataron a por lo menos 23 personas durante un ataque en una aldea del noroeste de Burundi; al respecto los medios sintetizaron que eran hombres, mujeres y niños, y que el balance podría aumentar porque se buscaban más víctimas.

‘Estos criminales fueron de casa en casa y cometieron una auténtica carnicería, algunas de las víctimas fueron degolladas, otras abatidas con fusiles, (…), hay incluso una familia entera quemada viva en su casa’, explicó una fuente acogida por seguridad al anonimato.

‘Además, según varios testigos, 10 personas resultaron heridas en el ataque de un grupo de hombres armados con fusiles y armas blancas que también prendieron fuego a viviendas en una aldea de la provincia de Cibitoke, fronteriza con la República Democrática del Congo y con Ruanda’, añadieron los medios antes de la votación.

El referendo para enmendar la Ley Fundamental y, de hecho, respaldar a la administración de Nkurunziza, se realizó de cara a muchas críticas y pese a que ‘en los últimos años ocurrió un deterioro significativo de la gobernabilidad’, mientras paralelamente se produce un empoderamiento muy centralizado, según expertos africanos.

Conforme con el sitio digital Africaye.org, esos componentes de la erosión se derivan de ‘la controvertida candidatura de Nkurunziza a un tercer mandato (y) su victoria en unas elecciones presidenciales sin ningún tipo de credibilidad’, así como la escalada de tensiones generada por los comicios realizados en 2010.

Las acciones de terror y muerte no tienen perdón en una sociedad donde cualquier detonante puede desencadenar una crisis similar a la ocurrida tras la decisión de Nkurunziza de postularse para un tercer período, una disposición que causó mil 200 muertos y más de 400 mil refugiados.

El resultado del referendo benefició al Consejo Nacional de las Fuerzas Democráticas de Defensa de la Democracia (CNDD-FDD), el partido del presidente, y le restó fuerza a los opositores encabezados por Agathon Rwasa, de la coalición Amizero y’Abarundi, quien de todas formas insiste en que la consulta es ilegal.

La tensión disminuyó tras difundirse las estadísticas del referendo, y aunque nadie descarta una recaída tampoco se pronostica un inmediato empeoramiento de la situación institucional, porque eso perjudicaría cualquier iniciativa de reconciliación, paz y justicia, como dijo la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini.

El Tribunal Constitucional de Burundi confirmó -14 días después de celebrada la votación- los resultados del referendo que permitirán al presidente permanecer en el poder hasta 2034. Todo resultó concluido sin grandes y estrepitosas convulsiones políticas y sociales, claro, sin dar espacio a los reclamos de la oposición.


Fuente: Wanafrica/NEWS

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