
El Ejército keniano anunció hoy una operación de castigo contra miembros de grupos terroristas en el país, días después de la decapitación de nueve cristianos en las aldeas orientales de Lamu y Poroko.
Desde entonces tres militares murieron durante una emboscada en Lamu, adjudicada a fuerzas de Al Shabab, el ente armado cuyo cuartel general está en la vecina Somalia y es leal al Estado Islámico.
La aviación atacó zonas boscosas que los irregulares utilizan como santuario y base para sus ataques en territorio keniano, según precisiones oficiales.
Una operación en profundidad comenzó en el bosque de Boni; los estamos expulsando (...) haremos todo lo posible para asegurar la zona y recomendamos a las comunidades aledañas que se alejen (del teatro del operaciones) para evitar daños, afirmó un portavoz castrense.
La decapitación masiva de los cristianos y la emboscada contra los militares impelió a las autoridades a imponer un toque de queda del anochecer al amanecer, con una duración de tres meses en Lamu y otros condados adyacentes.
Al Shabab combate a las tropas kenianas por su participación en el contingente de la Unión Africana que trata de estabilizar la situación en Somalia a favor del presidente Mohammed Abdullahi Mohammed, quien recibió semanas atrás el apoyo de la comunidad internacional durante una conferencia sobre su país celebrada en Londres, la capital británica.


