
La mayoría de las bajas fueron causadas por la explosión simultánea de dos camiones repletos de explosivos conducidos por suicidas del grupo extremista somalí Al Shabab para iniciar la acción este viernes en la localidad sureña de Kulbiyow cerca de la frontera entre ambos países, agregó esa fuente.
El ataque, en el que los insurgentes usaron también artillería pesada, fue una escena horrenda que reflejó de modo muy fiel al de otro similar en la región un año atrás con saldo de 173 kenianos fallecidos, y el de ahora fue inspirado por el primer aniversario de aquel, declaró un oficial keniano al periódico The Standard.
Varios militares de Nairobi, que atribuyeron la información conservadora del principio a prohibiciones oficiales de informar a la prensa, admitieron ahora en condiciones de anonimato que los 72 hombres de dos pelotones sobrevivieron gracias a las órdenes de retirada de sus comandantes.
Representantes de Al Shabab confirmaron las cifras de unas 70 bajas mortales y aseguraron que tomaron la base, mientras fuentes médicas admitieron que treinta cadáveres fueron trasladados de la Base Aérea keniana de Moi en Nairobi al capitalino Hospital Memorial a bordo de furgonetas civiles.
Helicópteros militares trasladaron los cuerpos sin vida desde Somalia a ese aeropuerto antes de llevarlos a la morgue, en una presunta previsión para evitar contactos que permitieran el filtrado de información, según un funcionario que pidió omitir su nombre.
Las Fuerzas Armadas de Kenya (KDF, en inglés) iniciaron en 2011 operaciones contra las milicias de Al Shabab en territorio somalí, primero como contingente independiente y luego como parte de la Misión de la Unidad Africana en el vecino país (Amisom).
En represalia por esos ataque, la organización fundamentalista, surgida en 2006 como ala radical joven del ya desaparecido Consejo de Tribunales Islámicos, considerada terrorista en 2008 y vinculada desde 2012 a Al Qaeda, sostiene una sistemática lucha contra las tropas kenianas y objetivos civiles en Nairobi.
El ejército somalí enfrenta a esas milicias, apoyado por unos 17 mil soldados de la Amisom procedentes de diez países, entre ellos Kenya, Burundi, Sierra Leona, Uganda y Djibuti, en medio de un caos gubernamental y social desde el derrocamiento en 1991 del presidente Mohamed Siad Barre.


