fbpx

Política

Dominica elige nuevo gobierno en medio de violencia opositora e injerencia de la OEADominica elige nuevo gobierno en medio de violencia opositora e injerencia de la OEA

Dominica abre este viernes las urnas para elegir el nuevo gobierno que estará al frente del país los próximos cinco años, en medio de la injerencia extranjera y la violencia de la oposición.

Los candidatos Roosevelt Skerrit, del Partido Laboristas (DLP), y Lennox Linton, del Unido de Trabajadores (UWP), aparecen como principales figuras políticas, en unos comicios que determinarán los 21 escaños de la Cámara de la Asamblea.

Skerrit, primer ministro en Dominica desde el 8 de enero de 2004, lidera al gobernante DLP, dueño de 15 escaños en el poder legislativo y objeto en el presente de una campaña de la oposición que estimula el cierre y bloqueo de las calles ante la acusación de fraude.

Linton y su programa de 'Cambio Real' intentaron aprobar en la Corte Superior de Justicia un recurso para suspender los comicios de este viernes y la negativa despertó en los simpatizantes del UWP la utilización de métodos violentos para impedir el proceso electoral.

En este contexto, el Partido Libertad de Dominica (DFP), encabezado por Michael Astaphan y sin asambleístas en la actual Cámara, completa las candidaturas.

De acuerdo con cifras oficiales, la nación caribeña tiene una población de alrededor 75 mil habitantes, de los cuales 70 mil 541 aparecen inscritos para ejercer el voto en la jornada electoral.

La OEA y su intromisión antidemocrática.

Desde inicios de año la Organización de Estados Americanos (OEA) a través de su secretario general, Luis Almagro, deslegitimó la convocatoria a elecciones generales y apoyó el llamado del opositor Linton para frenar los comicios en Dominica.

El gobernante dominiqués Skerrit criticó la postura del secretario del organismo interamericano de enviar una misión electoral a la nación caribeña y lo conminó a denunciar los disturbios orientados por Linton.

Los primeros ministros Ralph Goncalves, de San Vicente y Las Granadinas, y Gaston Browne, de Antigua y Barbuda, señalaron a Almagro como enemigo de las fuerzas democráticas y progresistas del continente, tras declaraciones injerencistas sobre Venezuela, Cuba y recientemente en Bolivia, que generaron una asonada golpista.

En el propio seno de esta nación, la Red Anti-imperialista del Caribe de Dominica denunció los hechos de violencia que incita el candidato opositor Linton, quien expresó que el UWP no aceptaría los resultados en caso de la victoria del actual primer ministro y con mucho gusto recibirían a la OEA para lograr su objetivo.

Los cancilleres Jorge Arreaza, de Venezuela, y Bruno Rodríguez, de Cuba, calificaron de intolerable acto de injerencia en los asuntos internos de Dominica la acción de la OEA, que se extralimita en el desempeño de sus funciones.

Una Misión de Observadores de la Comunidad del Caribe supervisará en la jornada la apertura de la encuesta, el proceso de votación, el cierre de la consulta en urnas y el recuento de las papeletas.

En este sentido, la ministra de Asuntos Exteriores de Dominica, Francine Baron, expresó que los comicios generales de hoy transcurrirán bajo las mismas normativas de los últimos 40 años.

Las pérdidas económicas y la imagen de Dominica.

El primer ministro Roosevelt Skerrit rechazó el comportamiento de las personas en posiciones de influencia, que están causando la destrucción del buen nombre e imagen de Dominica en el extranjero, tras los disturbios de la oposición.

Con una economía basada en la industria turística, Skerrit lamentó las pérdidas luego de la cancelación de vuelos por parte de la compañía Seaborne Airlines y la suspensión de algunas líneas de cruceros.

Después de los estragos del huracán María (2017), el gobierno y los ciudadanos unieron esfuerzos para reconstruir el país y ahora 'la población está sintiendo las repercusiones (...) los cruceros no han podido ingresar, afectando a los vendedores, artistas, turistas y restaurantes'.

El primer ministro convocó a la tranquilidad a pesar de los embates opositores y se comprometió a garantizar la paz y tranquilidad en la isla, para el desarrollo de unas elecciones justas y libres.


Fuente: Cuba Debate
Observatorio de medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños 

Ilustración de Ayleen MayteIlustración de Ayleen MayteJazmín Reyes es psicóloga clínica, activista feminista, poeta e investigadora social afroperuana. Empezó escribiendo poesía cuando tenía tan solo 15 años y, ahora utiliza este género en sus terapias como una herramienta de sanación. Asimismo, es defensora de una psicología que incluya una mira antirracista, debido a que es consciente de cómo afecta la violencia racial a las mujeres negras y/o afrodescendientes. 

DS: ¿Cómo se conecta la poesía con la psicología y la investigación social? 

JR: La poesía para mi ha sido una herramienta bastante poderosa que me ha permitido deconstruirme y conocerme. De hecho, tengo muchos cuadernos que aun conservo donde escribía sobre cómo me sentía y cuando he vuelto a leerlos me he dado cuenta de que había pasado por situaciones muy fuertes pero ahora tengo las estrategias para hacer frente a ello.  En cuanto a la investigación social, uno de los temas sobre los que he escrito es el de las poetas afrodescendientes en América Latina que desarrollo como una confrontación con la sociedad en la que vivieron, y como la poesía les permitió expresar todas sus emociones y sentimientos sobre su lugar en el mundo. Por esta razón en la psicología vi la oportunidad de realizar talleres grupales en donde se vincularan los temas de poesía y la salud mental. 

DS: ¿Cómo son estos talleres? 

JR: Estos talleres son dirigidos a mujeres negras y/o afrodescendientes. Mediante la escritura y la recitación se puede hacer una análisis de qué ocasionan sus sentimientos o de cómo se sienten. Son espacios seguros en relación a la identidad étnica, a la orientación sexual, a la identidad de género…Las normas de convivencias son muy claras, si vemos cualquier acto de violencia se señala y se dice abiertamente.  

A veces siento que llegan las mismas personas a estos talleres, me gustaría ir a las provincias, a los distritos donde viven la población afrodescendiente que no han tenido todo el privilegio que las personas de Lima sí tienen pero igual vamos avanzando.

DS: Coméntame sobre el estudio que realizaste de las relaciones de pareja en las mujeres afroperuanas.   

JR: Realicé una investigación sobre las mujeres casadas afroperuanas para establecer cómo vivían su satisfacción marital. Todas estas mujeres elegían, de manera consciente, relacionarse con hombres negros por temas de protección, auto-cuidado ya que habían vivido experiencias de hipersexualización con hombres blanco-mestizos.  Encontré cosas muy interesantes una de las primeras tenía que ver con relaciones de pareja saludables y con la identidad étnico racial. Las mujeres negras que recibían desde pequeñas comentarios negativos sobre su cuerpo, su cabello y su color de piel, tienen mayor probabilidad de tener una autoestima baja y, por tanto, involucrarse en relaciones tóxicas. Otro tema que concluí es que para las mujeres negras es muy importante tomar decisiones en conjunto con su pareja y la satisfacción marital, y de no ser así, era posible que terminaran sus relaciones. 

DS: ¿Consideras que la psicología debe abrirse paso a otras cuestiones como el tema del racismo? 

JR: La psicología ha sido creada por hombres occidentales, y creo que debe transformarse teniendo en cuenta que debe adaptarse al lugar en el que se está desarrollando.. La sociedad peruana es bastante diversa, por tanto, existe una gran fractura social en relación a cómo las personas viven us identidades étnico raciales y también otro tipo de categorías que tienen que ver con la orientación sexual, la identidad de género, la clase social, etc. Se necesita incluir en las facultades de psicología una mirada de género, antirracista e interseccional, que creo que no se está dando. Por ejemplo, yo que trabajo en consulta en la práctica clínica tomo en cuenta mucho esto, el preguntar de dónde vienen, cómo se identifican, quiénes son, de dónde fueron sus padres…Siento que hay muchos psicólogos que no hacen esto cuando aporta una gran información que puede ayudar a la salud mental de las personas. Creo que hay que tenemos que realizar una crítica muy clara y dura al respecto. 

En Perú no se tiene en cuenta a la población afro. En el 2017 se realizó un censo en donde salió que más o menos somos el 4%.  En general, cuando la gente piensa en Perú no piensa en población afro, entonces hay mucha gente que quiere desligarse de esa identidad porque es totalmente estereotipada en los medios de comunicación. Incluso el acoso que sufren las personas negras en las calles es bastante fuerte, pero nadie habla de eso. 

DS: ¿Qué consecuencias psicológicas puede ocasionar sufrir racismo? 

JR: Sufrir racismo puede provocar episodios de mucha ansiedad, baja autoestima que pueden desencadenar en trastornos depresivos. Además, pueden sentir inseguridad ya que las personas no se atreven a tomar sus propias decisiones y sienten ansiedad al tener que demostrar sus capacidades, y esto, puede hacer por ejemplo, que pierdan la oportunidad de postular a un trabajo. Por otra parte, pueden convertirse en personas bastante violentas. 

DS: ¿Qué tipo de situaciones te has encontrado en tu consulta? 

JR: Las personas que vienen a mi consulta son adultas, vienen con reminiscencias de su vida escolar que es la etapa más dura para muchos afrodescendientes,  donde más sufren de violencia racial. Tienen más de 20-21 años pero vienen con estas consecuencias que aun afectan a su autoestima porque no ha sanado. Creo que en este sentido es importante tener en cuenta que la salud mental en Perú es un privilegio. Si hablamos de que la población afro se encuentra generalmente en situaciones de pobreza entonces  es complicado que accedan a consultas privadas. De hecho, no atiendo a tantas mujeres afro tanto como me gustaría. 

DS: ¿Crees que puede deberse también a esa idea de que las mujeres negras deben ser siempre fuertes? 

JR: Hay un mensaje internalizado de que las mujeres negras tenemos que ser fuertes todo el tiempo porque es la única forma de poder luchar contra el racismo, estar a la defensiva por el acoso y la violencia que sufrimos. Sin embargo, este mensaje de fortaleza es de doble filo porque también la vulnerabilidad como yo la veo es esa capacidad de poder decir si necesito ayuda institucional, necesito poder conversar estos temas con otra persona para poder superarlo, y el hecho de ir a las terapias no es porque no seas capaz de superarlas, precisamente porque eres capaz de hacerlo vas a este espacio de sanación. 

DS: Por último, desde tu experiencia como activista, ¿de qué modo crees que el activismo puede ayudar a las personas afrodescendientes a hacer frente las situaciones de violencia? 

JR: El activismo de manera personal me ha ayudado un montón porque te da muchas estrategias, te da mayor información en torno al discurso que puedes tener frente a estas situaciones de violencia. De hecho creo que una de las mejores cosas es que te la oportunidad de conocer a otras personas como tú. Encontrarte con gente que ha vivido las mismas experiencias ayuda un montón, porque te hace saber que tienes un respaldo. Por ejemplo, si sufres algún ataque racista sabes que hay gente que te va a ayudar, que incluso te pueden defender, que puede seguir la misma lucha que tú. Además, de alguna manera te vas empoderando en tu discurso y vas empoderando también a otras mujeres. La gran mayoría de los activistas afro hemos pasado por una educación universitaria lo cual es un privilegio para nosotras, pero aun así creo que se pueden abrir espacios a otras personas. 

Creo que también es muy importante que dentro del movimiento afro se pueda hacer una deconstrucción porque siempre ha sido manejado por hombres, no han dado el espacio de participación a mujeres. Creo que es muy importante que no basta solamente con ser antirracista sino también con despatriarcalizar el imaginario. Cuando hablamos de interseccionalidad no debemos hacerlo no solo porque sea políticamente correcto o porque suene inclusivo.  Es un llamado a la deconstrucción, al análisis de cómo se está generando el espacio de activismo para mujeres negras. 


Fuente: Afrofeminas
Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños.

Frantz FanonFrantz Fanon

Hoy se cumplen 58 años del fallecimiento de Frantz Fanon y desde el Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños queremos hacer un reconocimiento compartiendo este artículo denominado: Frantz Fanon y el recorrido por la descolonización. Publicado en el 2015 por el Comité de Solidaridad con América Latina Cosal.  

¿Quién fue Frantz Fanon?, brevemente diré que fue un afrodescendiente que desde joven se enroló en las organizaciones internacionales que luchaban por los derechos humanos y políticos de los grupos “negros” y colonizados; estudió filosofía y medicina en Lyon, se graduó como psiquiatra (con una tesis doctoral con visión social: Piel negra, máscaras blancas, en 1951). Posteriormente durante los cincuenta publicó muchos textos que trataban cuestiones sociales y políticas de las luchas de independencia y liberación negra y nacional de los países tercermundistas, centrándose en la revolución argelina (Sociología de una revolución); fue también escritor de obra teatral ( drama acerca de los obreros del puerto de Lyon: Les Mains parallèles ) y participó en reuniones de escritores y artistas afrodescendientes). Debido a sus ideas y su activismo radicales fue expulsado de varios países africanos; desde 1954 manifiesta su adhesión a la revolución argelina y en 1956 participa como miembro activo de su Comité de coordinación y ejecución; unos meses después de su muerte (Tratados de Evian, 5 de julio de 1962), Argelia consigue su Independencia formal.

Las Premisas  

a) La premisa esencial de la que parte Fanon para lanzar su grito, su denuncia y su advertencia, pero sobre todo la de su experiencia de lucha, es que hay una gran herida por la que sangra el mundo; la humanidad contemporánea se encuentra escindida en dos parte que se lastiman y odian: los colonizados y los colonizadores; pero quien ha hundido el cuchillo es el hombre colonizador, la Europa capitalista, colonialista, imperialista que poseída por sus apetitos voraces ha usado las medidas más inhumanas para saquear y expoliar. El sujeto ultrajado y escindido, es el colonizado que ha tratado durante todo el tiempo de quitarse de encima al hombre del puñal y sólo entonces podrá curar su gran herida y con ello, también, como advierte J. P. Sartre –en el Prefacio del libro– librar al europeo de su “maldad”. Sólo así, la humanidad podrá salvarse y los «condenados/malditos de la tierra» serán los hombres nuevos.

Otra premisa es la reivindicación de la conquista de esa tierra; sin ella, sin la gran madre que amamante, los hijos no podrán sanar. Los campesinos son la gran fuerza de liberación territorial, ese territorio es el territorio nacional, escenario histórico concreto donde se han acumulado los odios, la violencia y la pobreza que son los fermentos, la inmensa energía que los países subdesarrollados y dominados están desplegando como lucha de descolonización.

b) Al «proceso de la colonización» se le opone el «proceso de la descolonización» y éste tiene su propia dinámica, su propia fuerza, por eso Fanon la analiza y la sintetiza. Sólo él, un hombre “negro” (afrodescendiente), colonizado puede llegar a hacer ese recorrido dicotómico que en su unidad parirá al hombre social total. Entonces Fanon, ese “médico”, ese “diagnosticador”, se sitúa en una realidad que ha palpado y sentido como buen “médico-mago”: la colonización es la negación del ser. Es su fragmentación, su destazamiento; por ello, la descolonización es la liberación del ser, es la retotalización práctica. Ante la concepción práctica que los colonizadores-colonos han tenido hacia el sujeto colonizado como sujeto cosificado, irracional, animalizado; llenándolo de epítetos e insultos: flojo, incapaz, estúpido, ignorante. Fanon les contrapone una concepción práctica y teórica del sujeto racional y generoso que aspira a ser un proletario dueño de su destino. Por el contrario el europeo colonialista se ha mostrado como un ser brutal y sanguinario: sus actos lo demuestran, ha sido egoísta y narcisista. El hombre colonizado el sujeto de la liberación tiene como contraste una vivencia y una práctica histórica comunitaria, colectiva genérica, esos contrastes los oponen, los niegan mutuamente.

El caso de la religión –dice Fanon– es un caso ejemplar; la religión de los países colonizados tiene aspectos esenciales de unión, sus rituales, sus danzas, sus éxtasis; pero cuando llega la religión europea a implantarse en suelo colonial, sus prácticas son enajenadoras y la amalgama de los dos tipos de religiones produce enajenaciones y manipulaciones que «adormecen la conciencia».

En general la escisión o dicotomía fundamental que desgarra a la humanidad se concentra en el mundo colonial/neocolonial y produce dos mundos –uno de los cuales vive a costa de la muerte del otro­–; dos tipos de historias, dos tipos de valores, dos tipos de lenguaje, dos tipos de enajenaciones; pero quien tiene la necesidad y la posibilidad de llevar a cabo las tareas liberacionales, que son globales, es el colonizado. Es él, el que tiene que suprimir el maniqueísmo del colono que produce el maniqueísmo del colonizado, es el que debe acabar con el círculo vicioso de los males mayores, pero sólo tiene un camino que la historia le ha impuesto y le ha facilitado: el camino de violentar la violencia.

c) Frantz Fanon tiene una importante experiencia y la sintetiza, se apropia de la historia remota y de la historia reciente: aprende de ellas y saca conclusiones tanto negativas como positivas. Las experiencias históricas de los países del tercer mundo («países del sur»), son su fuente, la experiencia ruso-soviética y china, la experiencia de los países de América Latina, de Asia y, sobre todo, de África y sus «movimientos de liberación nacional».

Fanon critica, señala errores y horrores pero a la vez muestra el camino, balancea y saca enseñanzas siempre para armar y alertar, para desarrollar la conciencia del oprimido. Su propia experiencia personal y colectiva es otra premisa de su discurso: “Nosotros, los argelinos, hemos tenido en el curso de esta guerra, la oportunidad, la fortuna de palpar algunas cosas”. De esas cosas que él ha podido palpar se encuentra la dicotomía entre ciudad y campo; por un lado las ciudades coloniales están hechas a la imagen y semejanza de las metrópolis europeas, es decir como espacios donde se produce y se reproduce el individualismo burgués, los privilegios, las comodidades, y el desprecio por los otros y primordialmente la agresividad y la violencia antihumana. En el campo, el contexto de la descolonización, de lo comunitario y sus instrumentos de regulación y convivencia, como la autocrítica auténtica o en común. Fanon se inclina por la opción rural, se muestra rejego (reacio) a la capacidad liberadora de los grupos urbanos, plantea que los trabajadores de las metrópolis y de las ciudades coloniales se corrompen en sus “privilegios” adquiridos como consecuencia del “buen trato” de los capitalistas imperialistas, expresa sus dudas basadas en la situación contemporánea de la posguerra, y su desencanto ante el status quo creado en los países occidentales. Los comerciantes burócratas e intelectuales, es decir, la pequeña burguesía, junto con el proletariado son los hijos mimados del régimen imperialista. Propone que el análisis marxista para el caso del sistema colonial debe modificarse y reformularse. La única salida –nos dice– está con los campesinos organizados y educados de los países colonizados. Allí es donde él ve la superación de esa dualidad entre ciudad y campo: el campo tiene que conquistar la ciudad:

“[…] los campesinos colonizados viven en un medio tradicional cuyas estructuras han permanecido intactas, mientras que en los países industrializados es ese medio tradicional el que ha sido agrietado por los progresos de la industrialización. Es en el seno del proletariado embrionario donde encontramos en las colonias comportamientos individualistas. Al abandonar el campo, donde la demografía plantea problemas insolubles, los campesinos sin tierra que constituyen el lumpen proletariat, se dirigen hacia las ciudades, se amontonan en los barrios miserables de la periferia y tratan de infiltrarse en los puertos y las ciudades creadas por el dominio colonial. Las masas campesinas siguen viviendo en un marco inmóvil y las bocas excedentes no tienen otro recurso que emigrar hacia las ciudades. El campesino que se queda defiende con tenacidad sus tradiciones y, en la sociedad colonizada, representa el elemento disciplinado cuya estructura social sigue siendo comunitaria. Es verdad que esta vida inmóvil, crispada en marcos rígidos, puede dar origen episódicamente a movimientos basados en el fanatismo religioso, a guerras tribales. Pero en su espontaneidad, las masas rurales siguen siendo disciplinadas, altruistas” [2] 

d) Fanon a pesar de que toma distancia respecto a la potencialidad revolucionaria del proletariado y su panegírico al campesinado, se ubica en el contexto mundial en una segunda gran dicotomía que, a mi juicio, está presente de manera implícita a lo largo de toda su exposición, el mundo se tensa en dos campos antagónicos, el capitalismo y el socialismo, sólo que para la constitución de éste durante la posguerra (1945-1960) pasa por los movimientos de liberación nacional. Europa y las metrópolis europeas han absorbido e integrado al proletariado europeo, en las colonias, el proletariado es débil y ha sido maniatado; hay una desesperanza que se vuelve esperanza para el florecimiento del movimiento revolucionario de los países coloniales y semicoloniales inclusive, su reproche implícito a los entonces llamados “países socialistas” [3] se hace palpable en esa desesperanza y desconfianza hacia el proletariado.

e) Como en las premisas y presupuestos está el fundamento de la obra fanoniana, comentaré brevemente algunas opiniones al respecto y su vinculación con lo interétnico.

En primer lugar, me sitúo del lado de Fanon como sujeto oprimido y explotado de un país subdesarrollado o arrollado por el desarrollo capitalista (del sur, del tercer mundo, atrasado, semicolonial, etc.). Efectivamente la especificiadad histórica de subyugación de estos países y su contenido multirracial y pluriétnico les confiere un sitio especial en su comportamiento económico, social y político. Las burguesías autóctonas nacen y crecen cobijadas por el capital metropolitano (o, mejor, imperialista), el capitalismo está relativamente retrasado respecto al capitalismo de los países occidentales imperiales, las burguesías nativas están impedidas para desarrollar las fuerzas productivas al grado de que se les desarrolla –principalmente a nivel tecnológico– en los países capitalistas hegemónicos o metropolitanos; están imposibilitadas para avanzar en el desarrollo científico, técnico, etcétera. Por tanto son las clases y sectores explotados y oprimidos e su insurgencia potencial los llamados a ejecutar las tareas democráticas y revolucionarias.

En segundo lugar, sigue siendo el proletariado el impulsor de la revolución que se manifiesta y cohesiona como liberación nacional y tendencialmente socialista; sin embargo, no es un esquema reduccionista de análisis clasista el que se necesita para poder explicar este fenómeno histórico –aquí Fanon da brillantes deducciones y ejemplos–; sino que realmente el campesinado es la clase aliada básica, junto con otros sectores semejantes como los grupos étnicos.

En el contexto internacional se ve como alianza entre movimientos socialistas occidentales y movimientos de Liberación Nacional y nacionalistas revolucionarios, en países subdesarrollados, ellos son la pieza nodal para derrotar al capitalismo (colonialismo, imperialismo, trasnacionalismo, globalización neoliberal, etcétera) que adopta estas formas en torno a este eje unitario que los demás sectores sociales explotados, oprimidos, marginados, discriminados (jóvenes, mujeres, minorías sexuales, grupos étnicos, nacionalidades, etcétera) pueden aglutinarse y concentrarse en la lucha liberadora. No obstante hay que comprender que, en las circunstancias coyunturales en las que Fanon hizo su experiencia política –a mediados de los años cincuenta–, verdaderamente había un impasse del movimiento propiamente obrero a nivel internacional y los sectores radicalizados se ubicaban en el campo y en las universidades principalmente, a pesar de ello, el proletariado se ampliaba y despertaba bajo nuevas alternativas y formas; por ejemplo: el movimiento contracultural (estudiantil, ecologista, feminista, etcétera). Los movimientos revolucionarios tanto en los países capitalistas hegemónicos como en la “periferia” subdesarrollada tienen que coordinarse con los centros proletarios para que se garantice y se dé sentido a la lucha mundial emancipadora.

De otra forma, se tienen como ejemplo las derrotas del movimiento contestatario juvenil (y proletario) de los años sesenta en Francia, y la parcialidad de los triunfos de “liberación nacional” o revolucionarios “socialistas” nacionalistas en los países del tercer mundo, que continúan atrapados por el capital internacional actualmente globalizador–, incluso los mal llamados países “socialistas” y el proletariado está no sólo maniatado y amordazado como lo estaba en el periodo de la guerra fría por el capital estatal (burocrático, “protector”, etc.) sino que ahora está degradado, domesticado, aplastado por la avalancha capitalista neoliberalista cínico/salvaje. La pregunta clave es ¿quién será capaz de liberar a la humanidad de la dictadura capitalista global, qué sujeto(s) histórico(s) social(es)?

En tercer lugar, es en esta perspectiva planteada de alianzas de resistencia y potencialmente revolucionarias permanentes, que el movimiento indígena y étnico en general puede conquistar y reconquistar territorios, autonomías y culturas propias; la alianza con los campesinos y los sectores oprimidos nacionales e internacionales; y fundamentalmente con el proletariado les proporciona mayores elementos críticos, científicos y abarcadores (en términos de real y potencial riqueza material, social y cultural; como por ejemplo lo han ensayado varios movimientos sociales en México y Latinoamérica) [4] en pos de su liberación y la liberación de la humanidad. A su vez el proletariado/campesinado/originariado, puede y debe retomar las banderas, de lo comunitario de lo colectivo, del fundamento ecológico del suelo y la naturaleza, de la cultura popular de raíces rurales étnicas como las tradiciones cohesionantes y la gestión cohesiva y ritual de la vida. En suma, alienzas mutuamente enriquecedoras sin renunciar a la globalización o, mejor, universalización planetaria bajo otras directrices.

Es en esta dirección donde las relaciones interétnicas racistas, intolerables, esquilmadoras y mutuamente hirientes tienen que trocarse en relaciones interétnicas-interculturales (e interhumanas en general) benéficas, hasta la desaparición de las etnicidades racistas, intolerantes y discriminadoras, de los estamentos y clases explotadoras de toda escisión humana desgarradora, hasta la creación universal de la unidad de la especie humana, como dice Jean Paul Sartre en el Prólogo del libro: “la unidad infinita de sus reciprocidades”.

La Mediaciones

a) La violencia es la llaga que sale a relucir cuando Franz Fanon hace su recorrido de «la descolonización» ¿por qué la violencia es elogiada y presentada como una auténtica alternativa de liberación? Fanon entiende que el carácter del enemigo y las respuestas posibles del colonizado son la causa y el efecto de una situación puesta allí por el doloroso desarrollo de la humanidad. En este sentido, la violencia como contraviolencia [5] es una necesidad histórica para la reintegración del ser humano: “La violencia –dice Fanon– es entendida así como la mediación real. El hombre colonizado se libera en y por la violencia” (p. 77).

b) Para poder resistir, mantener y asegurar la liberación total de los pueblos colonizados hacen falta los movimientos enérgicos, el despliegue poderoso de las masas contra los dominadores. La fuerza espontánea, la rabia masificada son necesarias, pero no suficientes, pueden llegar a causar derrotas y frustraciones (coincidentemente, por ejemplo, lo han comprendido así, movimientos sociopolíticos mexicanos recientes como el EZLN y los familiares de los estudiantes de Ayotzinapa, [6] al fincar su fuerza política y moral en sus actos de resistencia, en sus actitudes de dignidad, en sus discursos humanistas y dirigidos a la “sociedad civil” y a las luchas antisitémicas).

El elemento totalizador es la organización, el partido o mejor dicho el movimiento revolucionario que se va formando y aglutinando en un proceso de rupturas y experiencias con otras y de otras organizaciones “reformistas” o “nacionalistas” que se muestran incapaces de aprender, fusionarse y de darle dirección democrática a las masas rebeldes. Frantz Fanon, el argelino por adopción, critica esas actitudes timoratas, reformistas, “tranzadoras”, populistas, voluntaristas y chauvinistas de las organizaciones que en el proceso de insurrección armada o de independencia conquistada, se desvían o se doblegan; pero sobre todo se lanza contra los intelectuales y dirigentes que “acaban por negar el movimiento”. La lucha debe tener un carácter continuo cimentada en un programa y en una práctica conscientes y consecuentes de la organización revolucionaria del pueblo, estas mediaciones son aspectos que los mismos pueblos han aprendido durante su propia historia pro liberadora, son elementos delicados y fundamentales que deben llevar a la superación de la táctica y la estrategia revolucionaria recortada:

La tarea de convertir al pueblo en adulto será facilitada a la vez por el rigor de la organización y por el nivel ideológico de sus dirigentes. La fuerza del nivel ideológico se elabora y crece a medida que se desarrolla la lucha, las maniobras del adversario, las victorias y reveses. La dirección revela su fuerza y su autoridad denunciando los errores, aprovechando cada retroceso de la conciencia para obtener una lección para asegurar nuevas condiciones de progreso (p. 132).

c) El desarrollo de la consciencia popular es otro aspecto que debe trabajarse. Fanon aclara dos modalidades de esa consciencia: I) por un lado tiene que ser una conciencia nacional (no necesariamente “nacionalista”) por ser lo nacional el marco donde se desarrolla la historia y la identidad del pueblo sojuzgado y por ser el contenido cultural e histórico que ha producido el pueblo. II) El carácter nacional debe desarrollarse y enriquecerse en la creación y construcción de una cultura contemporánea nueva que retome las tradiciones pero que no se embeba en ellas, sino que las niegue para superarlas dialécticamente en lo nacional e internacional. Es en este sentido que expone el carácter desmistificador y creativo de la literatura y el arte auténticamente nacionales y critica la cultura enajenante y decadente europea que el colonialismo pone como trampas a los países coloniales; advierte a la juventud sobre el tipo de cultura y diversión que practica. En suma aboga por ampliar el “cerebro del pueblo”, educarlo y politizarlo: “Pero politizar es abrir el espíritu, despertarlo y darlo a luz” (p. 180).

Las consecuencias

a) El colonialismo y todas sus formas de dominación se han refinado. Los productos de sus prácticas explotadoras y enajenantes han sido realmente antihumanas: “porque el colonialismo no ha hecho sino despersonalizar al colonizado, esta despersonalización es resentida igualmente en el plano colectivo al nivel de las estructuras sociales” (p. 272). La metrópoli colonialista ha puesto a su servicio a la “ciencia”, ha promovido investigaciones y teorías para descalificar y domeñar al indígena, tal es el caso de la antropología, la psicología y la psiquiatría que han tenido en muchos casos papeles negativos en este sentido. Por lo que se aboga por un cambio de perspectiva en esas “ciencias sociales” [7] .

Frantz Fanon no puede dejar de evidenciar la naturaleza del colonialismo y nos presenta las pruebas concretas de la utilización de las técnicas etnopsiquiátricas para transformar al pueblo y torturar a los revolucionarios que han decidido luchar por su dignidad y su liberación. La multiplicación de los hospitales psiquiátricos y la utilización inhumana de técnicas de tortura durante la guerra colonial en Argelia; miles de casos de individuos enfermos y desquiciados como consecuencia de esa situación de guerra colonial. La labor de liberación en este dominio es la rehabilitación del hombre oprimido, desarrollar un proceso de reintegración extremadamente fecundo y decisivo, velar por todas las mentiras introducidas por la opresión en su cuerpo: “La liberación total es la que concierne a todos los sectores de la personalidad” (Fanon, 1963.278).

b) Las consecuencias que ha tenido la descolonización en la metrópoli europea son ejemplos de la nueva fase de la lucha mundial que se dio a finales de los años cincuenta y durante los años sesenta el siglo XX. Efectivamente Europa se debatía en la decadencia, el mundo occidental y sus valores entraban en un periodo de resquebrajamiento. Los movimientos sociales y políticos que se dieron en esta década son la manifestación más evidente. F. Fanon señala la decadencia de la metrópoli colonial europea, la acusa y la rechaza porque la ha vivido como parte del pueblo dominado y torturado.

Jean Paul Sartre, intelectual revolucionario europeo occidental, confirma la decadencia porque desde ese “cuerpo” metropolitano percibe su nocividad. Sartre representaba en 1961 al nuevo sujeto europeo que se había concientizado y sensibilizado de la lucha anticolonial (la solidaridad con la lucha independentista del pueblo argelino en Francia será el punto de partida de esa concientización, pero el punto álgido de ésta fue la solidaridad desplegada con la lucha antiimperialista del pueblo vietnamita(, [8] que ha reconocido a esa lucha y a esa conciencia de liberación como propia. Jean Paul Sartre concluye en su ya famoso «Prólogo»:

[…] también a nosotros los europeos nos están descolonizando, es decir, están extirpando en una sangrienta operación al colono que vive en cada uno de nosotros. Debemos volver la mirada hacia nosotros mismos, si tenemos el valor de hacerlo, para ver que hay en nosotros” (p. 23).

Las repercusiones de la obra de F. Fanon fueron importantes en los movimientos sociales de la juventud para estudiantes, mujeres, minorías, etcétera, que vinieron a corroborar las tesis de la necesidad de la transformación de la cultura social del capitalismo decadente y destructivo, se plantearon en los años sesenta del XX, cuestionamientos al modus vivendi y a las instituciones de la democracia occidental y del estatismo totalitario capitalista (que sin embargo, como capitalismo global, sobrevivió y se reestructuró a partir de los setenta y más claramente en los ochenta hasta degradarse pero permanecer dominante en estos años del siglo XXI). Klaus Menhert dijo al respecto que: “Después de Lenin y junto con Marcuse, un hijo de color, del tercer mundo, fue quien atrajo el apasionado interés de la nueva izquierda. Frantz Fanon, nacido en Martinica en 1925 [hace 90 años] y muerto de leucemia en 1961 el mismo día en que se publicaba en París su obra principal: Los condenados de la tierra” [9] .

La Finalidad

La obra de Fanon, su panfleto, su reflexión y su discurso, todo su recorrido descolonizador tienen un sentido real, concreto, profundo. Lo que le indigna el colonialismo es su esencia antihumana, su negación sistemática del otro: “[…] una decisión furiosa de privar al otro de todo atributo de humanidad, el colonialismo empuja al pueblo dominado a plantearse constantemente la pregunta: ¿quién soy en realidad?”. [10] Y Fanon responde con firmeza: «soy un hombre, he sido enajenado y despersonalizado, he sido recortado», pero yo –como oprimido y negro del “tercer mundo”– «quiero realizarme como hombre total». “Por Europa, por nosotros mismos y por la humanidad, compañeros […] quiero cambiar de piel, desarrollar un pensamiento nuevo, tratar de crear un humano nuevo” (Fanon, 1963.292) [11]

La violencia, la nación, la conciencia, la cultura, en fin, la lucha de liberación nacional, la misma revolución nacional/mundial (hoy más que nunca ante el embate del entreguismo, la dictadura antiliberal y la trasnacionalización salvaje del capital) son pasos, puentes, mediaciones necesarias y suficientes en sí y para sí como formas de ser en la construcción de una conciencia radical, de una conciencia humanista (y de sus respectivos movimientos). No sólo para un europeo, un blanco, un negro, un amarillo, un indígena o un mestizo del sur; sino para el ser humano pleno y universal, dueño de su tierra, de su corporeidad eco-planetaria, es decir, de su antropo-historia pasada-presente-futura.


Fuente: Cosal
Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños. 

 

Foro ministerial en Angola examina conflictos de ÁfricaForo ministerial en Angola examina conflictos de África

Bajo la presidencia de Angola, sesionará hoy aquí una reunión ministerial del Consejo de Paz y Seguridad (CPS) de la Unión Africana a fin de examinar los principales conflictos que atentan contra la estabilidad regional.

Subcategorías

Centro de saberes Africanos, Americanos y caribeños

Sede Académica 

Edificio Gradillas, piso 2, Esquina de Gradillas, Plaza Bolivar  
(a 150 mts. del Metro Capitolio), Municipio Bolivariano Libertador del Distrito Capital.

(+58 212) 863.41.26

Sede Rectoría

Torre de la Economía Comunal Manuelita Sáenz, piso 2, área de oficinas, Boulevard de Sabana Grande
(a 150 mts. del Metro Chacaito), Municipio Bolivariano Libertador del Distrito Capital

(+58 212) 953.83.43 - 952.72.29

Contáctanos

contacto@saberesafricanos.net
saberesafricanosweb@gmail.com