El pequeño país del Caribe conmemora este 7 de febrero su independencia del Reino Unido. El pueblo de Granada celebra 46 años de su independencia, obtenida en 1974 tras más de tres siglos de ocupación por parte de Francia y el Reino Unido. El dominio del pequeño país caribeño fue trocado sucesivamente entre las potencias europeas a lo largo de la historia.
La isla fue visitada por Cristóbal Colón en 1498, durante su tercer viaje a América. Sin embargo la feroz resistencia de los indios Caribes que la habitaban hicieron desistir a los españoles en sus primeros esfuerzos por colonizarla. Pasó a manos inglesas y en 1650 una compañía francesa adquirió la isla formalmente y eliminó a los últimos pobladores originarios.
Permaneció bajo control francés hasta 1762 cuando fue nuevamente ocupada por los británicos, en el marco de la disputa en el frente americano de la Guerra de los Siete Años.
La isla de Granada cobró mayor importancia para los comerciantes europeos cuando además de los tradicionales cultivos de azúcar, se incorporaron haciendas de nuez moscada, cacao y algodón.
Entrando la segunda mitad del siglo XX se organizó el primer sindicato, de los trabajadores del metal, que protagonizaron las primeras huelgas por reivindicaciones laborales donde surgieron también incipientes manifestaciones en favor de un proceso independentista.
En este contexto surgió la figura del sindicalista Eric Matthew Gairy que lideró la fundación del Partido Laborista Granadino Unido (GULP por sus siglas en inglés), y levantó la voz por la independencia.
Con avances y retrocesos electorales, el GULP se convirtió a lo largo de una década en la principal fuerza política del país, y en 1967 Gairy alcanzó el cargo de primer ministro. Desde allí, negoció con Londres primero un estatuto de semiautonomía para la isla, y finalmente la independencia total en 1974.
Sin embargo, el líder sindical y político configuró un régimen autoritario que sería derrocado cinco años más tarde por las fuerzas revolucionarias encabezadas por Maurice Bishop, quien inició un amplio proceso de reformas socialistas.
Actualmente, Granada forma parte de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth), organización que componen 54 naciones formalmente independientes. Sin embargo, la jefatura de Estado de estos países corresponde a la reina Isabel II, quien es representada por gobernadores generales.
En el marco de los procesos latinoamericanos de integración, Granada se acercó en los últimos años a las plataformas de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Fuente: Telesur
Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños.
Kenya niega que pacto con EE.UU. la aleje de África
El presidente de Kenya, Uhuru Kenyatta, negó que el acuerdo de libre comercio que el país africano negocia con Estados Unidos lo aleje de sus vecinos en el continente.
La familia del músico jamaiquino está trabajando en un proyecto para preservar el legado musical del máximo exponente del Reegae
En el que sería el cumpleaños 75 de Bob Marley, la familia del cantante jamaiquino, Island Records y UMe anunciaron MARLEY75, un proyecto con el que pretenden recordar la trayectoria musical, por lo que harán lanzamientos en los próximos meses y el primero fue el video de Redemption Song.
Cerca de 2.700 dibujos originales conforman el nuevo video que aparece en el canal oficial de Bob Marley en Youtube y que conmemora los 40 años transcurridos desde el lanzamiento de la canción que ilustran. Será el próximo mes de octubre cuando se cumpla el aniversario de este tema, considerado uno de los hitos de la música popular (en el puesto 66 de las 500 mejores canciones de todos los tiempos para la revista Rolling Stone e incluido en el álbum Uprising, el último que publicó su autor en vida.
Inspirado en el discurso panafricanista del orador Marcus Garvey The Work That Has Been Done, el relanzamiento de Redemption Song se produce ahora con un videoclip elaborado por los artistas Octave Marsal & Theo de Gueltz.
Su estreno se produce en el año en el que Marley habría cumplido 75 años, por lo que se han previsto diversos lanzamientos especiales, presentaciones en vivo, además de material poco común. Cuando Redemption Song fue escrita, en torno a 1979, su autor había sido ya diagnosticado del cáncer en un dedo del pie que acabaría con su vida.
Fuente: Publimetro / Por Marisol Orta
Observatorio de Medios del Centro de Saberes Africanos, Americanos y Caribeños.
La biodiversidad es uno de los bienes más preciados de África y, por lo tanto, su material genético es codiciado por científicos, empresas biotecnológicas e institutos de investigación de todo el mundo.
Durante décadas ha habido un flujo de datos y muestrarios biológicos que han viajado desde el continente africano hacia los países del norte, algo que muchas veces se ha hecho sin el consentimiento legal de los participantes y sin acuerdos de tratamientos de datos. Por eso hablamos de biopiratería, que es el acto de aprovecharse de forma abusiva, directa o indirectamente, de los participantes en investigaciones científicas y de las comunidades que participan en pruebas sanitarias.
La biopiratería tiene una larga y polémica historia en África y un ejemplo podría ser lo ocurrido durante el brote de ébola en África Occidental entre 2014 y 2016, cuando miles de muestras biológicas salieron del continente sin consentimiento. Además, los afectados no suelen obtener ningún tipo de beneficio.
El asunto ha vuelto a la actualidad informativa de Sudáfrica, por las acusaciones contra el Instituto Wellcome Sanger del Reino Unido por intentar (presuntamente) comercializar datos obtenidos de varias universidades africanas. El caso ha reavivado las dudas sobre los modelos de consentimiento para investigación, los derechos de los donantes, la biopiratería y la soberanía genómica.
Los estudios más recientes muestran que tanto la legislación como los órganos académicos de gobierno no han logrado proteger de manera adecuada los derechos de los participantes más vulnerables en las investigaciones genómicas.
Otra pieza que falta en el rompecabezas es que los datos requeridos a las personas cuyas muestras biológicas son obtenidas en nombre de la investigación son limitados, incluyendo cuestiones de propiedad, posible uso, exportación, distribución de beneficios y comercialización.
Entre 2011 y 2012 entrevistamos a personas que habían participado en estudios para conocer mejor la información con que contaban. Todos tenían experiencia en el proceso de consentimiento y uso de muestras biológicas en investigaciones académicas de hospitales públicos y centros de investigación privados.
Nuestras conclusiones siguen siendo pertinentes hoy en día, ya que muchas de las cuestiones que las personas con las que hablamos nos plantearon siguen sin abordarse aún.
El consentimiento
Nuestro estudio se llevó a cabo durante 10 meses, desde septiembre de 2011 a junio de 2012 y, para realizarlo, contamos con 200 participantes de las provincias de Western Cape y Gauteng (Sudáfrica). A los que ya habían dado su consentimiento para la manipulación de sangre, les hicimos varias preguntas, entre ellas qué pensaban al saber que sus muestras iban a almacenarse para uso futuro, para enviarlas al extranjero y, posiblemente, para una futura comercialización de los resultados. La mayoría de los participantes apoyaron la investigación, pero muchos mostraron preocupación sobre la exportación de sus muestras de sangre y otros datos fuera de Sudáfrica.
Los investigadores consideraron las muestras biológicas como donaciones, pero los participantes entendían que tenían derechos de propiedad y querían recibir una compensación económica por ellas. Por eso casi la mitad de los participantes no solo estaba en contra de un consentimiento amplio delegado en un comité ético de investigación, sino que también manifestó que prefería que en un futuro se volviera a solicitar su consentimiento para tratar con su sangre y sus datos.
La legitimidad del uso de modelos de consentimiento amplio para la investigación genómica y los biobancos es motivo de disputa entre los bioéticos y los investigadores a nivel mundial, ya que el consentimiento amplio permite a los investigadores utilizar las muestras biológicas y los datos indefinidamente, pero no es demasiado ético.
Por lo general, con el consentimiento amplio, el uso de los datos en futuras investigaciones debe ser aprobado por un comité ético de investigación (un grupo diverso de expertos de diferentes disciplinas: medicina, derecho y ética). Esto evita tener que ponerse en contacto con los donantes y pedir de nuevo su permiso para usar sus muestras o sus datos. Sin embargo, este tipo de consentimiento es muy polémico, sobre todo en los países con menos recursos, pues los participantes no suelen entender la compleja jerga científica utilizada en los documentos o procedimientos de consentimiento, especialmente cuando se trata del uso futuro de sus muestras o datos, incluyendo su comercialización.
Unas políticas de privacidad sólidas y las leyes correspondientes requieren el consentimiento específico, lo que significa que los participantes han de dar su visto bueno para que sus datos puedan figurar en cada proyecto específico. Esto hace inviable obtener de forma legítima un consentimiento amplio para usos futuros no especificados.
La situación se torna muy preocupante cuando la futura comercialización se incluye en estos modelos de consentimiento sin que se explique de forma explícita y clara a los participantes, ya que el lenguaje utilizado para definir la comercialización suele ser vago y poco comprensible para las poblaciones vulnerables.
Sudáfrica ya ha establecido protocolos de consentimiento claros, explícitos y voluntarios para el uso de datos y muestras pertenecientes a los participantes. Si se van a transferir datos o muestras a otros investigadores en Sudáfrica o en el extranjero, los participantes deben ser conscientes de ello y entonces pueden dar su consentimiento o rechazar el uso, aunque este protocolo no se sigue siempre. Además, si los datos van a compartirse con otras instituciones, antes de hacerlo debe firmarse un acuerdo de transferencia de datos o un acuerdo de transferencia de material, otro protocolo bienintencionado que tampoco se aplica siempre.
El cambio que Sudáfrica necesita
Sudáfrica necesita mejorar y orientar el aspecto ético de las investigaciones para que resulten más transparentes y justas con los participantes, un cambio muy necesario en el contexto de las investigaciones que implican colaboración internacional. Por tanto, los comités éticos de investigación y los investigadores deben asegurarse de que existen acuerdos de transferencia de datos o de muestras antes de compartirlos y, lo que es más importante, los comités éticos deben estar capacitados para revisar los documentos de consentimiento a fin de determinar si se utiliza un lenguaje adecuado para explicar la comercialización y el intercambio de datos o muestras.
Un modelo de consentimiento escalado permite a los participantes elegir la forma en que sus datos o muestras podrán ser utilizados en el futuro. Esto sucede cuando se ofrecen opciones específicas, por ejemplo, sobre la participación en los beneficios para los participantes o sus respectivas comunidades. Es más, la participación de la comunidad en la creación conjunta de la producción de conocimiento y la participación en los beneficios es esencial para garantizar la equidad en la investigación mundial.
Fuente: El País
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