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Opinión

Se desataron los demonios

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Se desataron los demonios

*Autor: Marcel Roo

Así podríamos calificar la situación generada tras la difusión pública de una mafia de corrupción descubierta en la principal industria del país PDVSA y sus filiales, alcaldías, gobernaciones, empresarios que operaban a la sombra de supuestas impunidades utilizando su condición de funcionarios públicos y de contratistas del Estado.

El gobierno definió la razzia como operación Caiga quien Caiga, la cual, si en verdad se enmarca dentro de la plena disposición contra las mafias, puede significar el principio de una gran cruzada para limpiar el aparato del Estado del morbo contagioso de la corrupción.

En sus primeras declaraciones públicas, el fiscal general anunció la detención de más de 60 implicados, entre ellos un diputado a la Asamblea Nacional y la muerte de uno de los detenidos, quien se habría suicidado en su propia celda según los informes oficiales.

Como era de esperarse la gravedad de estos hechos ha sido aliciente para la generación de todo un destape mediático contra el gobierno y el PSUV donde confluyen en extraña alianza la ultraderecha reaccionaria y corrupta con desertores del chavismo y sectores portadores de lo que Lenin llamó la enfermedad infantil del izquierdismo.

Pero al margen de estos hechos, creemos pertinente el momento para analizar de manera reflexiva el tema de la corrupción como un mal endémico de las democracias en el mundo. 

La gran debilidad de los gobiernos que llegan al poder por el voto popular es la corrupción que de manera casi paralela subsiste con el denominado oficio más antiguo del mundo, minando al Estado en casi todos sus niveles-

¿Qué hacer?

En primer lugar, es imperativo entender como lo hizo Lenin en 1902 cuando formuló la famosa preguntaque la conciencia revolucionaria no se adquiere de manera espontánea y es, precisamente, la falta de esa conciencia la que sirve de caldo de cultivo a la dominación imperialista para crear las ilusiones de un supuesto paraíso terrenal sustentado sobre la base del dinero.

En Venezuela inclusive se llegó a generalizar como opinión popular el dicho Con los adecos se vive mejor, porque ellos roban y dejan robar. Es decir. la normalidad capitalista era considerar ese delito como un mal menor, siempre y cuando los implicados pertenecieran a los sectores vinculados a la dominación, porque cuando un pobre comete una conducta similar es sometido al escarnio público.

Es en este contexto donde el destacado intelectual mexicano Pablo González Casanova, recientemente fallecido –el pasado 18 de abril- nos ilustra al afirmar que el imperialismo utiliza la corrupción en sus relaciones sociales de dominio, explotación e intercambio 

Existe todo un entramado corrupto en las negociaciones de las grandes potencias y monopolios a través de la cooptación de intelectuales, dirigentes políticos, sindicales y estudiantiles, al cual se agregala colusión entre las empresas para incrementar los precios, reducir la producción, formar cárteles y de esa manera repartirse el mercado, así como bloquear o permitir nuevos competidores si aceptan o no las reglas impuestas desde el centro hegemónico.

La corrupción es como un gigantesco pulpo cuyos tentáculos llegan a todos los estamentos de la sociedad. Como se dice coloquialmente el Dios dinero aparece como el gran comprador de conciencias, prometiendo el paraíso del enriquecimiento fácil.

Bien señala González Casanova que hasta los pobres hambrientos son seducidos con nuevas políticas de caridad y cooptación, combinadas con las acciones de represión

¿Cómo combatir este flagelo?

En primer lugar, debemos tener claro que se trata de una lucha muy dura y difícil porque se hace necesario tocar niveles de la conciencia para fomentar la ética colectiva que no se aprende en los libros,

La ética es parte fundamental de nuestra conducta, bombardeada las 24 horas por el capitalismo en su afán de doblegarla para la satisfacción de sus intereses de dominación y acumulación de riquezas.

Hay una conciencia burguesa que utiliza la política como una fase de comercialización con el fin detransformar a los dirigentes en mercancías que se cotizan en el mercado de acuerdo a la posición que detenten en las esferas del poder.

Hacia ellos se dirigen todas las argucias de cooptación. Parlamentarios, jueces, funcionarios públicos, artistas, intelectuales son sus blancos favoritos. sobre todo, en momentos de crisis donde las remuneraciones son muy bajas y el desempleo se incrementa junto a las necesidades básicas de la población. Hacia ellos la cooptación promete jubilaciones millonarias, exilios dorados en caso de ser descubiertos y toda clase de prebendas. 

Y es precisamente frente a este bombardeo cuando la fortaleza ética se hace necesaria para evitar las tentaciones que el Dios dinero promete. Es pertinente y con carácter de urgencia limpiar las instancias del poder y, paralelo a ello, incentivar el debate en y hacia todos los niveles del país. de manera que el combate a la corrupción no sea exclusivo de las élites gobernantes, sino que se convierta en una conducta ciudadana. 

Venezuela tiene herramientas para la formación de esa ética y conciencia colectiva. establecidas en la Constitución al definir el carácter participativo y protagónico de sus habitantes. Se hace necesario transformar esa definición en conducta permanente. 

Tremenda tarea a realizar, sobre todo cuando los pueblos pretenden caminar por un sendero distinto al del capitalismo depredador.


* Periodista y profesor del Diplomado en luchas Antiimperialistas de Nuestra América
  Publicado por AiSUR
  Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020

 


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