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Los Grandes Lagos en África: Siempre a un paso de la guerra

 Demográficamente esta zona abarca un aproximado de 100 millones de habitantes dolorosamenteDemográficamente esta zona abarca un aproximado de 100 millones de habitantes dolorosamente

“Proteger el acceso a los hidrocarburos y a otros abundantes recursos estratégicos africanos: una tarea que consiste en proteger la vulnerabilidad de esas riquezas naturales y asegurar que terceras partes como China, India, Japón o Rusia no logren su monopolio o tratamientos especiales”

J. Peter Phan,

Consejero del Dpto. De Estado de los Estados Unidos

La Falla del Rift y las cruentas luchas a los pies del Valle

De las grandes tragedias actuales de la humanidad, varias se  han suscitado en África Central, concretamente en la región de los Grandes Lagos, denominada así por las riquezas acuíferas que se concentran en esa región y que se ubican en el Gran Valle del Rift. Los lagos que conforman la región son: Lago Victoria, Lago Alberto, Lago Eduardo, Lago Kivu, Lago Tanganica, Lago Malawi y el Lago Turkana.

Este es un área que comprende los países de la República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi, Uganda, Tanzania, Kenia, Malawi, Mozambique y Zambia. El  conflicto armado se ha producido entre la RDC, Ruanda, Uganda y Burundi.

Tratar este complejo tema sobre la base epidérmica de los sucesos de violencia suscitados en la región sería hacerle el juego a toda una estratagema de dominio;  igualmente atribuirle este suceso exclusivamente a bárbaras e incesantes luchas étnicas, se echaría a un lado la batalla por la liberación del continente africano y se omitiría la presencia de los neo colonizadores que todavía saquean los recursos naturales del continente bajo el manto feroz de la teoría del caos y la confusión practicada por el saqueador europeo y norteamericano.

Demográficamente esta zona abarca un aproximado de 100 millones de habitantes, dolorosamente este conflicto ha dado un saldo trágico de casi 6 millones de personas muertas, y se calcula un promedio de medio millón a dos millones y medio de personas desplazadas sólo en la República Democrática del Congo. Entre las secuelas que las poblaciones afectadas deben vivir se encuentran: el flujo migratorio desproporcionado, crecimiento de las poblaciones de refugiados, tráfico de armas y de drogas, tráfico de personas, proliferación de enfermedades venéreas, hambrunas, entre otras.

Pese a su magnitud ha sido uno de los conflictos mejor ocultados por las trasnacionales de la comunicación, cuyos poderes siguen insistiendo en el carácter salvaje de los pueblos del África y la necesidad de la mano blanca salvadora, tan blanca como sangrienta. 

 

Génesis del Conflicto: La Convención de Berlín de 1884 o la repartición del tesoro africano

De todos los países afectados por este conflicto, la República Democrática del Congo es la verdadera mina del Rey Salomón. Es probable que Henry Haggard, autor de El tesoro del Rey Salomón (1885), en cuyo final el autor describe a sus personajes repartiéndose equitativamente el tesoro encontrado, se haya inspirado en la inmoral Conferencia de Berlín de 1884 donde las potencias colonialistas se repartieron el continente africano a través de una división geométrica y arbitraria.

La Convención de Berlín se convirtió en el generador real de los conflictos en África, que azotan el continente africano desde el siglo XIX como una maldición bíblica. Esa división irracional no fue meramente geográfica sino que constituyó un proyecto de expoliación de los recursos naturales de todo el continente. Para entonces, la corona británica ya estaba pensando en colocar un guachimán; sus conquistas a través de su primer ministro Benjamín Disraeli, quien en aquella Convención propone la fundación del Estado de Israel en el mismo suelo africano, justamente como una especie de guardián de las riquezas contenidas en esa zona.

 

Un Congo peligrosamente libre

Concretamente el conflicto armado que se vive en la zona de los Grandes Lagos parece ser  que tiene sus orígenes estructurales con el inicio de batalla por la independencia del Congo. Un antecedente claro de la injerencia de las trasnacionales en aquel entonces fue el intento de secesión de la región de Katanga, rica en recursos minerales, bajo la dirección de los servicios de inteligencia belgas, que el héroe y mártir congoleño Patricio Lumumba denunciaría, y quien luego fuera asesinado por la CIA bajo órdenes directas y expresas del presidente de los EE.UU., Dwight Eisenhower.

En 1960, el traidor General Mubutu Sese Seko asalta el poder en el Congo a través de un golpe de estado. Los Estados Unidos, una vez consumado el asesinato de Patricio Lumumba un año después (1961) de manos de la CIA, muestran un acentuado interés por el Congo. El presidente de los Estados Unidos para la época, Richard Nixon, se encontrará años después al dictador Mobuto y sellará así su legitimación internacional. Quedó claro el interés estratégico que Estados Unidos seguía manteniendo por la ese país, quien admitió, sin acudir a su conocido discurso de libertad y derechos humanos, a este sangriento dictador africano. A partir de la llegada ilegal al poder de Mobutu, se inicia la guerra de liberación con un ejército guerrillero dirigido por Laurent Desiré Kabila.

Después del Genocidio de los Hutus contra los Tutsis, en medio de la lucha contra Mubuto, Paul Kagame, presidente de Ruanda, decidió en 1996 apoyar la lucha de liberación congoleña, aprovechando la gran proporción de migrantes ruandeses que habitaban en la antigua Zaire. Así, el 16 de mayo de 1997, la toma de Kinshasa–capital de la RDC- le daría el poder definitivo Laurent Desiré Kabila como nuevo presidente. Pero a pesar de que ya se había ganado la lucha, el ejército ruandés no abandonó el territorio congoleño, lo que evidenció que este apoyo disfrazado de aires de hermandad africana sólo encubría las intenciones de adentrarse en la zona más rica en minerales de una República Democrática del Congo. Según Beatriz Tostado investigadora de la revista Pueblo en su edición No. 45, afirma: “Quienes controlan el mercado global del Coltán están aliados con el presidente de Ruanda”.

Desde que Ruanda, Uganda y Burundi como coaliciones militares (Alianza de las Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo-Zaire ingresaron al Congo, la explotación ilegal a través de las confiscaciones, extracción, monopolio forzados de los recursos naturales, de la mano de las empresas multinacionales presentes, han hecho del pillaje de esos recursos y su repartición la causa principal del conflicto armado que hoy se mantiene, y que la hegemonía comunicacional no menciona, aludiendo a la barbarie “innata” de los pueblos africanos. La investigadora Tostado afirma que esta coalición responde a los intereses de los Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica y Holanda, y es a través de Ruanda que los minerales codiciados por las transnacionales salen del Congo. Añade más adelante que el fin último de esta estrategia no es otro que un plan separatista dirigido por los Estados Unidos y apoyado por Ruanda y Uganda para convertir el Congo Oriental, la zona más rica en minerales donde abunda sobre todo el coltán, en una república independiente.

El conflicto se extiende hasta nuestra época tras del asesinato de Laurent Kabila ocurrido en el 16 de enero del 2001 (la víspera del 40ª aniversario del asesinato de Lumumba). La RDC supuestamente logró darle término a la guerra interna que había iniciado en agosto de 1998 en el año 2003, cuando asumió el poder un gobierno de transición según los términos del Acuerdo de Pretoria. Hecho que en la práctica contrasta con la actuación de las coaliciones militares que ya tienen años instalados en la zona y no ha cesado la guerra.

La Guerra por el oro gris: el coltán

A 1.500 kilómetros de la capital de la RDC, Kinshasa, al noroeste del Congo donde se desarrolla el conflicto armado, se encuentran los yacimientos más grandes de coltán, que representan el 80% de las reservas mundiales de este mineral. El coltán es el oro gris. Este mineral es usado en la industria nuclear, misiles y proyectiles y para las industrias de las tecnologías de telecomunicaciones. El 60% del coltán mundial es empleado en la industria de la confección de tecnología inteligente.

Según datos de la ONU entre 1998 y 2002 se extrajeron de la RDC cerca de 3,9 millones de kilos de coltán, que consiguieron en Occidente un valor de 793 millones de dólares. Dinero que la población de la RDC, víctima de la guerra, no disfrutó, pese a que las poblaciones más humildes que viven en las zonas de conflictos son obligadas a trabajar en la extracción esclavista de los minerales de su propia tierra.

Detrás de las elites de poder de Burundi, Uganda y Ruanda no solo están los capitales internos de esos países, sino los intereses de sus aliados occidentales representados por capitales estadounidenses, holandeses, belgas y franceses. No bastando con los azotes de las hambrunas endémicas, pandemias, se suma la intervención directa de los servicios de inteligencia norteamericanos y franceses en la creación de un caos que tienda a beneficiar a estas empresas.

En conclusión, el satélite que orbita en torno al conflicto de los Grandes Lagos, no tiene otro nombre que Bauxita, diamante, oro y sobre todo coltán. Es por esto que a esa guerra se le ha denominado la guerra del coltán. Es una  guerra que no ha concluido. Las potencias imperialistas tratan de crear nuevos conflictos religiosos y étnicos con los mismos fines de la Convención de Berlín de 1884.


Por Alfredo Lugo/Observatorio de Medios del Centro de Saberes africanos, Americanos y Caribeños

 


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