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Historia de la Independencia del África Lusófona

Bandera del África de habla portuguesaBandera del África de habla portuguesa

Historia de la Independencia del África Lusófona

Por: Gustavo Abreu

El año 2020 fue un año de mucha controversia por la pandemia, pero también fue un año donde se cumplieron diferentes aniversarios emblemáticos de independencia y liberación de muchas naciones africanas. En este caso, se harán referencia las independencias de los países africanos lusófonos, los cuales cumplieron 45 años de emancipación, luego de pasar por una tormentosa y cruenta batalla de liberación ante Portugal.

El imperio portugués fue el primero en arribar al África en el siglo XIV, debido a que poseían la mejor tecnología de navegación de la época, y esto le sirvió para poder aventurarse hacia geografías que ellos desconocían. La sorpresa para los portugueses fue que a su llegada a las costas de Guinea y las costas de la cuenca del Congo, se encontraron con sociedades ampliamente desarrolladas en lo político, económico, social y cultural, siendo un claro ejemplo de ello los primeros contactos con el reino del Congo y establecimiento de contactos con el rey “Manikongo”.  Al respecto, existe registro de que el imperio portugués tenía informaciones dadas por los mismos africanos, que existía un “reino negro cristiano”, con el cual ellos querían hacer conexiones y establecer relaciones comerciales. Este reino era conocido como el imperio Etiope o Abisinia.

Durante los siglos posteriores, Portugal se dedicó a hacer comercio con las diferentes sociedades de África, pero luego consiguieron un lucrativo y jugoso negocio: la esclavización de los africanos. Esto llevó a que el imperio portugués fuera estableciendo bases militares dentro de África, para así consolidar, apalancar y avanzar su dominio en el continente, así como el establecimiento de relaciones con las sociedades más fuertes del territorio, para poder debilitar a las demás poblaciones, someterlas y esclavizarlas, con el fin de obtener beneficios económicos a la potencia opresora. 

Con el pasar de los siglos, entre el año 1884 y 1885 se realizó la tristemente célebre   Conferencia de Berlín, donde las potencias europeas realizaron la oficialización del reparto de África y la delimitación territorial de las diferentes colonias en este continente. Entre las colonias portuguesas que más duraron a los largo de los años podemos encontrar al África Occidental Portuguesa (actual Angola), África Oriental Portuguesa (Actual Mozambique), Cabo Verde Portugués (actual Cabo Verde), Guinea Portuguesa (actual Guinea Bissau)  y la antigua colonia de Santo Tome (actual Santo Tomé y Príncipe).

Con el correr del tiempo, se presentaron muchos hechos en la resistencia africana, pero su auge principal fue entre la década de 1950 y 1960, cuando emergieron las diferentes organizaciones revolucionarias, con el objetivo principal de eliminar el imperio Portugués, presidido por Antonio de Oliveira Salazar y luego por Marcelo Caetano. Entre los diversos movimientos africanos revolucionarios que surgieron para emprender la lucha anticolonial, se encuentran el Partido Africano por la Independencia de Cabo Verde y Guinea-Bissau (PAICG) liderado por Amílcar Cabral, el Movimiento por la Liberación de Angola (MPLA), conducido por Agostinho Neto, el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO), organizado por Eduardo Mondlane y Samora Machel y el Comité para la Liberación de Santo Tomé y Príncipe (CLSTP), que luego paso a llamarse Movimiento para la Liberación de Santo Tomé y Príncipe (MLSTP) , bajo la dirección de Manuel Pinto da Costa. Estos movimientos políticos revolucionarios lograron levantar una corriente política y militar antimperialista, dando fuerza a las ganas infinitas de liberación de los diferentes pueblos africano, brindándoles organización y fuerza para llevar a cabo las luchas anticoloniales.

Los movimientos revolucionarios mencionados anteriormente, no solo tenían como objetivo principal las independencias de sus naciones. Estas organizaciones no solo operaban localmente, ya que el objetivo primordial era lograr la “Revolución Africana”, la cual consistía en la erradicación de la opresión extranjera en África, y la creación de las nuevas naciones con un concepto de estado socialista.

Haciendo remembranza a algunos líderes africanos, podemos nombrar a Amílcar Cabral, lider del PAICG quien decía énfasis en que “la liberación nacional no es poner en práctica las resoluciones de la ONU, sino liberar verdaderamente las fuerzas productivas de nuestro país para ponerlas al servicio de nuestro pueblo”. Otro ejemplo es Samora Machel, lider del FRELIMO, quien hacia énfasis en la economía social, cuando decía que “es esencial vincular las empresas sobre la base de las leyes objetivas de la economía socialista y el sistema legal”. Otro ejemplo del ideal revolucionario africano fue Agostinho Neto, quien dijo que “Angola es y siempre será por sí sola, la trinchera firme de la revolución en África”. 

Al observar la forma del pensamiento que tenían los líderes más importantes de dichas naciones africanas, se nota el compromiso firme con el establecimiento de un estado social, que favoreciera a las mayorías, donde las raíces de su fundación estarían basadas en el ideario panafricano socialista, para poder construir el bien común de los pueblos de África, específicamente, de las naciones lusófonas.

Estos movimientos revolucionarios pudieron legitimar la lucha a frente a la comunidad internacional, debido al carácter represivo que poseía el régimen Salazarista, y gracias a este hecho, dichas organizaciones recibieron el apoyo de Cuba y la Union Soviética.

 Mientras la lucha armada se desarrollaba, comenzaba la inflexión del imperio Portugués. A medida que transcurrían los años, la violenta represión de manifestaciones pacíficas a favor de la Independencia hizo que los militantes nacionalistas escogieran camino de la lucha armada, incrementándose ferozmente los combates entre las tropas coloniales portuguesas y los guerrilleros independentistas africanos. Esto trajo como consecuencia que Portugal desplegase cerca de 190.000 hombres, representando casi la totalidad de sus recursos militares, para intentar detener a los movimientos independentistas.

La dictadura trato de hacer algunas reformas, que pasaron a ser letra inútil en el escenario africano, y además insto al traslado de  nuevos colonos, sobre todo originarios de las regiones más pobres de la metrópoli, incrementándose la presencia de colonos a 600.000 personas de origen portuguesa, en las moribundas invasiones portuguesas africanas.

Sucesivamente, se presentaron varios sucesos que afectarían la imagen de la dictadura Salazarista. Uno de estos hechos fue que en el 1963, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidad dicto una resolución para exigirle a Portugal que aceptase de forma Inmediata la independencia de sus colonias africanas. En 1970, el papa Paulo VI recibió a varios representantes de los movimientos revolucionarios de las colonias portuguesas de aquel entonces, encabezados por Amílcar Cabral representando a la futura República de Guinea Bissau y Cabo Verde; Agostinho Neto a la futura Angola y Marcelino Dos Santos representando a la próxima nación de Mozambique. Este último hecho no solo representó un revés político para Salazarista, sino que también dejo mal parada a la Iglesia Católica Portuguesa, que apoyaba la guerra colonial contra los pueblos africanos.

Este acontecimiento definitivo que permitió la inflexión total y el fin del imperio Portugués en África, fue el levantamiento militar realizado por un grupo de jóvenes oficiales portugueses, que a su vez formaron el movimiento de las fuerzas armadas en Portugal, el 25 de abril de 1974, conocido como la Revolución de los Claveles de 1974, la cual acabaría con una época de la tiranía de Salazar y Caetano. Inmediatamente. El derrocamiento de la dictadura trajo el  abandono de las colonias lusitanas, dejándolas  en una situación precaria. 

Guinea Bissau

El  PAIGC en Guinea-Bissau alcanzó el control absoluto del territorio, siendo la única colonia portuguesa que logró su independencia de facto, declarando su independencia el 24 de septiembre de 1973, unos meses antes de la Revolución de los Claveles, pero fue el 10 de Septiembre de 1974 que Portugal reconoce la independencia de Guinea Bissau. Como dato de interés, está el que el PAIGC fue apoyado también por Argelia y Nigeria, siendo un ejercicio esto de panafricanismo y soporte a los pueblos hermanos africanos, que para la fecha seguían siendo sometidos por el imperialismo portugués.

El resto de los movimientos nacionalistas sólo adquirieron un control parcial de los territorios que permanecían divididos. La administración estatal dejada por la colonia portuguesa era inestable, inclusive en el interior de las colonias no existe autoridad, sumándose a esto el éxodo masivo de los colonos portugueses, junto al deterioro de la infraestructura socioeconómica que poseían las colonias. Añadido a este escenario histórico, se suma la lucha internacional de la guerra fría, que trajo como consecuencia la intervención de actores diversos en las naciones a punto de nacer, como sucedió en Angola y Mozambique, donde arribaron mercenarios de la Suráfrica del Apartheid, mercenarios y asesores británicos, norteamericanos, belgas, franceses y algunos mercenarios de la Zaire de Mobutu por otra parte, mientras que en apoyo a los movimientos revolucionarios se encontraban oficiales y tropas del ejército cubano, junto a algunos asesores militares rusos, alemanes orientales y de diferentes naciones del bloque soviético.  La confusión existente al interior de los nacientes estados, junto a las rivalidades étnicas, fueron catalizadores para  la presencia de diferentes actores extranjeros en los procesos de lucha armada que ocurrieron en las excolonias portuguesas.

 Angola

La guerra de independencia de Angola fue muy emblemática, dado que se presentó una lucha muy cruenta. La liberación de Angola fue negociada en el “Tratado de Alvor”, firmado el 15 de enero de 1975 en Portugal, en la ciudad de Alvor, donde Portugal concedió la independencia a Angola, pasando a ser efectiva a partir del 11 de noviembre de 1975, poniendo punto final a la guerra de Independencia de Angola. 

Los actores firmantes de dicho acuerdo fueron el MPLA, el UNITA,  el Frente Nacional de Liberación del Angola (FNLA) y el Gobierno de Portugal, excluyendo al Frente para la Liberación del Enclave de Cabinda y a la Revuelta del Este. Esta coalición estableció un gobierno, pero las diferencias entre las distintas facciones, hizo que cada iniciase la lucha por el control del gobierno por la fuerza, dando lugar a la guerra civil. 

Los dos principales actores internos fueron el MPLA bajo el liderazgo de Agostinho Neto, y por otra parte actuaba la Union Nacional para la Independencia Total de Angola, bajo el Liderazgo de Jonás Savimbi. Este último movimiento conto con el soporte de diversos grupos de mercenarios extranjeros, que en realidad tenían otros intereses económicos ocultos, tras la liberación de Angola.

Debido a este escenario, finalmente quien libero y tomo las riendas de Angola fue el MPLA, debido a su filosofía socialista africana, a la ayuda del internacionalismo socialista y a la victoria de la batalla de Cuito Cuanavale obtenida por las fuerzas del MPLA junto al apoyo cubano.

 Mozambique 

La lucha adelantada por el FRELIMO estuvo rodeada de muchas divisiones internas desde el principio. Este movimiento fue inicialmente dirigido por el carismático Eduardo Mondlane, efectuando sus operaciones desde las bases establecidas en Tanzania, logrando estructurar el movimiento de liberación, con la creación de un programa de acción militar y política para lograr la independencia. El 25 de septiembre de 1964 Mondlane declaró el inicio de la lucha armada por la independencia nacional. Posteriormente en 1969, Mondlane murió al abrir una carta bomba en su despacho de Dar es Salaam, Tanzania. Luego de esta pérdida para las fuerzas revolucionarias de Mozambique, queda al mando el comandante en jefe del FRELIMO, Samora Moisés Machel. Bajo la dirección de Samora Machel, el FRELIMO consiguió expandir sus operaciones hacia el sur. Los portugueses, entretanto, intentaron quitarle el apoyo rural mediante una política de tierra quemada y la reubicación de la población en una serie de aldeas (complejos de pueblos fortificados).

 Posteriormente, el 7 de Septiembre de 1974 se efectuó en una ceremonia en Lusaka (Zambia), donde Portugal acordó entregar el poder al FRELIMO, y se estableció un Gobierno de transición. El Estado portugués reconoció formalmente el derecho del pueblo de Mozambique a la independencia, acordó con el FRELIMO el principio de transferencia de poderes, se estableció que la independencia completa de Mozambique sería solemnemente proclamada el 25 de junio de 1975, fecha que coincidía con el aniversario de la fundación del FRELIMO. En adición se estableció el régimen jurídico que estaría en vigor durante el período de transición para la independencia. Al llegar la fecha de independencia establecida, se proclamó la República Popular de Mozambique, con Samora Machel como presidente y Joaquim Chissano, miembro fundador de la élite intelectual del FRELIMO, como primer ministro.   

 Cabo Verde

El caso de Cabo verde es bastante peculiar, ya que su independencia fue proclamada el 5 de julio de 1975, llevando una historia conjunta a la de Guinea Bissau, ya que el movimiento que luchó por su liberación fue el PAIGC. Cabo verde pasó a ser gobernado por el PAIGC, que como partido binacional dirigió conjuntamente Guinea Bissau y Cabo Verde, siendo un caso único en la historia africana. 

Los políticos revolucionarios que pasaron a formar parte de los gobiernos de ambos países,  tenían como objetivo inicial que Cabo Verde y Guinea Bissau pasaran a ser un solo país, pero en 1981 se produjo  un golpe de Estado en Guinea Bissau, provocando la división entre los dos países y también entre las dos ramas del PAIGC. Desde la independencia, el PAICV gobernó como partido único, pero la ineficacia de sus políticas y la caída del bloque soviético lo obligaron a aceptar un sistema multipartidario. La llegada del Movimiento para la Democracia en Cabo Verde (MpD) eliminó cualquier rastro de cabralismo en el Estado, donde se implementó la privatización de muchas empresas públicas y la apertura de Cabo Verde a los mercados internacionales, requisito fundamental de organizaciones como la Organización Mundial del Comercio o el Fondo Monetario Internacional.

 Santo Tomé y Príncipe

Santo Tomé y Príncipe es la última de las excolonias portuguesas en liberarse del yugo imperial.  Desde la década de los cincuenta, un pequeño grupo de santotomenses habían formado el Movimiento para la Liberación de Santo Tomé y Príncipe (MLSTP), el cual estableció finalmente su base en Gabón. Posteriormente a los diferentes hechos acaecidos en la metrópoli portuguesa, se lleva a cabo en noviembre de 1974, una reunión entre el nuevo gobierno portugués y el MLSTP, en la ciudad de Argel (Argelia), donde se elaboró un acuerdo para la transferencia de la soberanía. Tras un periodo de gobierno de transición, Santo Tomé y Príncipe logró la independencia el 12 de julio de 1975, llamándose República Democrática de Santo Tomé y príncipe, y se eligió como primer presidente al secretario general del MLSTP, Manuel Pinto da Costa.

Como dato curioso de las nuevas naciones nacientes en el África para aquella época, podemos comentar un poco acerca de sus banderas. Los estandartes nacionales de las naciones lusófonas liberadas poseen algunas características resaltantes, como es el caso de la presencia de los colores panafricanos en las banderas de Guinea Bissau, Angola, Mozambique y Santo Tome y Príncipe. Esto se debe a la conexión que tenían los movimientos revolucionarios con las ideas panafricanas, ya que no solo se quería la liberación de estos países, sino de todo el continente, y por ende, se plasman los colores verde, amarillo, rojo y negro en las banderas de estas naciones. Se puede comentar que el color verde representa los bosques y la riqueza natural de África, el color amarillo las riquezas minerales, el color rojo la sangre derramada por causa de la esclavización, colonización y  las guerras por la independencia y liberación, mientras que el color negro representa a la persona africana, a los pueblos africanos. También hay varios datos reveladores como la implementación de armas en las banderas nacionales, tal es el caso de Mozambique, con la presentación de un fusil de asalto Kalashnikov en su bandera, en representación a la lucha armada contra el imperio portugués. De hecho, Mozambique es la única nación del mundo que posee un fusil en su bandera. 

 El caso de Angola, su bandera posee un engranaje y un machete, siendo el engranaje la representación de los trabajadores industriales y el machete una representación de los agricultores. Sin embargo, popularmente se habla de que el machete fue utilizado como arma de liberación en algunos sectores rurales de esta nación. 

El cuanto a Guinea Bissau y Santo Tome – Príncipe tienen otra particularidad, donde se representa a la estrella negra africana, símbolo de la libertad y unidad de los pueblos africanos. 

 La etapa de post independencia de las naciones lusófonas en África no ha sido fácil, ya que el proceso de consolidación como naciones independientes y progresistas no fue precisamente una alfombra roja. Estos nuevos estados libres se encontraban entre los más pobres del mundo, debido a la destrucción dejada por la guerra de independencia, e inclusive, gran parte de la población que había sido formada se habían marchado de esos países debido al conflicto. El poder estuvo marcado por la solidificación los partidos revolucionarios anticoloniales, los cuales aplicaron de forma rápida  algunas políticas socialistas que garantizasen un mínimo básico a su población con el que comenzar a desarrollarse. Sin embargo, dentro de tanto caos y sabotaje, se vio truncado el camino de desarrollo y progreso que habían prometido los movimientos revolucionarios, los cuales ya eran   gobierno luego de la independencia.

Finalmente, se puede decir que a pesar de haber conseguido las naciones lusófonas de África estuvieron entre las últimas naciones en obtener su independencia en el continente Africano. La ambición y voracidad de los grupos de poder del imperio portugués, cegaron cualquier posibilidad de negociar de manera temprana algún tipo de libertad o concesión para los pueblos africanos. La cantidad de recursos que poseen dichas naciones africanas son incontables, siendo un ejemplo Angola, el cual llego a ser el pulmón agrícola de Portugal, con amplias extensiones de cultivos de cacao, café, plátano, entre otros rubros. Además, Angola posee amplias reservas de hidrocarburos, en adición a las extensas zonas mineras donde se explota oro, diamante, bauxita, coltan y demás minerales. Mozambique también poseía amplias zonas agrícolas, en conjunción con las diferentes explotaciones de gas, mármol, diamante, carbón, sal y bauxita. Por otra parte, la importancia estratégica que poseía Cabo Verde y Guinea Bissau, como primer punto de partida para la navegación mundial de las naves portuguesas, como la importancia histórica que tenía Santo Tome como punto de acumulación de africanos esclavizados, daba un rompecabezas perfecto en la navegación marítima, y triangulación de negocios y generación de recursos a gran escala para los diversos gobiernos portugueses en diferentes siglos. Todas estas razones, dieron pie a la agresividad y la ferocidad de las garras del imperio portugués, para evitar a toda costa soltar sus riquezas obtenidas por la fuerza. Pero la solidaridad internacional, las ansias de libertad de los pueblos africanos y la organización popular y revolucionaria, sobrepasarían cualquier interés económico extranjero, poniendo fin a siglos de opresión portuguesa dentro de África, dando a luz a los estados africanos de Guinea Bissau, Angola, Mozambique, Cabo Verde y Santo Tome y Príncipe


  Fuente: https://www.conexaolusofona.org/africa-lusofona-em-retrospectiva
Por AiSUR
Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020

 


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