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Venezuela: En y post - pandemia, nuevas modalidades de vida

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Por: María Fernanda Tavera

La pandemia del Covid 19 es y será  ya una marca indeleble para la humanidad, no solo por la magnitud y alcance que ésta ha tenido a nivel de salud y muerte, motivos de mucho dolor, sino también, por los graves daños causados a nuestras economías, en consecuencia, se han agudizado drásticamente y sin anestesia los problemas sociales ya existentes.

Siendo este tiempo un momento de muchos avances tecnológicos “en beneficio de las naciones y sus pueblos”, la pandemia dejo en evidencia el desmantelamiento de los sistemas administrativos de la salud pública de los países europeos, modelos del capitalismo. 

Implico en el caso de Venezuela el detenimiento casi total de la economía, el trabajo y la vida social y cultural, marca dolorosa pues necesariamente tuvimos que parar lo que somos como gentilicio para proteger la vida de todas y todos, todo esto lo enfrentamos en medio de una guerra multimodal y un feroz bloqueo criminal.

Ahora, pese a los daños causados por la pandemia y a las difíciles circunstancias, ésta dejó grandes enseñanzas al pueblo venezolano:

1. Nos ubicó, nos dio un cable a tierra, develo que no hemos superado y han aumentado las desigualdades de clases sociales. Las clases con mejores condiciones materiales de vida, pudieron embestir con más capacidad de maniobra la amenaza de contagio del virus.

2. Sin perder el espíritu, aterrizo los pies en la tierra. Quito la concepción romántica, sobre todo en los jóvenes, a estar claros que las cosas no se consiguen de manera mágica sino con trabajo, ayudo a dar verdadero valor y mejor uso y cuidado al tiempo, al trabajo y a las cosas materiales para la vida (casa, servicios, enseres, etc.), ahora hay una tendencia a una cultura de no desechar objetos y cosas.

3. Ayudo a hacer ejercicio de remembranza y toma de conciencia sobre cómo vivían nuestros abuelos y antepasados más antiguos, lo que permitió poner en balanza y dar su justo valor al hecho de estar vivos y a la evolución de la humanidad en lo social, cultural, económico, científico y político, también permitió volver a conocimientos ancestrales que nos sirven en la actualidad de una Venezuela bloqueada como es el saber sobre uso de plantas medicinales para prevenir y curar enfermedades.

Estamos en tiempos donde la adaptación, por ahora es permanente, la realidad ira dictando las dinámicas, por ahora replantearnos la vida, una nueva normalidad en medio de la pandemia y la post pandemia, en un contexto mundial en guerras convencionales y no convencionales, una continuación de la guerra fría, la historia no ha muerto y la lucha de clases está vigente. En Venezuela, esa nueva normalidad o modalidades de vida, la hemos estado desarrollando de la siguiente manera:

En el Trabajo: se ha ido activado poco a poco el sector económico bajo el método del 7+7 plus implementado por el estado venezolano, es decir, una semana de confinamiento y luego una semana de flexibilización y así sucesivamente, tanto entes públicos como privados han venido amoldando sus procesos administrativos y contables a cada 15 días, han asumido una reducción de labores presenciales en los sitios de trabajo, solo asiste el personal necesario, aumentando el trabajo telemático, a través de computadoras, celulares Android y redes sociales, trabajo telemático que solo es ejercido por quienes cuentan con dichas herramientas tecnológicas. En los diversos trabajos de los sectores comercio, de servicios, salud y transporte, frente a la dificultad de conseguir dinero efectivo, las formas de pago se han diversificado, para cancelar un producto, bien o servicio se han dispuesto del uso de puntos de líneas, biopago, transacciones electrónicas, tarjetas de débito, monedero patria, petromoneda, pago móvil, divisas y hasta el antiguo trueque.

En algunas poblaciones por lo costoso de la adquisición de equipos de telefonía (Celular y chip), el pago se realiza con trueque, puntos de líneas, transacciones electrónicas desde un cyber, pago móvil desde celulares prestados, el dinero efectivo es exclusivo para el pago del costoso pasaje de traslado de un territorio a otro para realizar trabajos, diligencias o adquisición a bajo costo de medicamentos. En una realidad donde existe  imposibilidad de transporte público, quedando la población a merced del buitrismo del transporte privado, han surgido iniciativas económicas de producción y trabajo en los territorios y comunidades, iniciativas individuales, colectivas y privadas por parte del pueblo, iniciativas no sujetas necesariamente a las profesiones en las que cada quien se graduó sino adaptadas al momento económico que estamos viviendo, iniciativas vinculadas a la producción a pequeña escala como el sector de costureras, al comercio de comidas no perecederas y repuestos de artefactos eléctricos y al área de servicio como el sistema de vender comidas preparadas u otros productos a domicilio, hay un replanteo del trabajo y de la vida en general más vinculadas a los territorios periféricos a las ciudades y centros. 

En comunidades rurales la gente se ha abocado a la siembra para su subsistencia con los pocos recursos y capacidades que poseen, otros con más recursos producen a pequeña y mediana escala, comida para abastecimiento de ferias agrícolas, fruterías y abastos.

Esta situación representa una buena oportunidad para armarse con más ahínco un plan de descentralización donde se mejore el sistema de salud, se desarrollen más las economías locales (producción industrial y de alimentos), se creen espacios y más espacios para la cultura, centrar más atención en los estados y equiparar con la capital.

En la Educación: desde el primer instante que se dio a conocer la grave situación provocada por el virus Covid 19, el estado y gobierno venezolano tomaron las medidas pertinentes para proteger a toda su población. Se reordeno el sistema educativo al método  de educación a distancia a través de diferentes formas y medios de comunicación, un esfuerzo nuevo jamás visto en la historia mundial de la educación masiva, se utilizaron todos las herramientas de comunicación tecnológica (radio, tv, celulares, periódicos, computadoras, internet, redes sociales, carteleras, etc.), nuestros maestros y maestras más que nunca fueron orientadores y monitores de procesos educativos en las comunidades, nuestros padres, madres y abuelas se convirtieron en maestros y maestras, inventando pedagogías para enseñar a nuestros niños, niñas y adolescentes. 

La pandemia seguramente provoco una mínima deserción escolar, también marco desigualdades entre los niños que estaban acostumbrados a una educación de trato homogéneo, no es igual el proceso del niño que aprende por radio, al niño que aprende con acompañamiento de un adulto o al niño que aprende a través de una computadora, esto hace que el currículo educativo que no se remite solo al contenido sea distinto, sin embargo se comprende que la intención u objetivo del gobierno era garantizar la educación, cumplir con el acceso a clases, lo contrario era la parálisis de sistema educativo venezolano en su totalidad como paso en Europa, nuestro país, Venezuela estuvo siempre en la palestra no solo en la lucha contra la pandemia sino a nivel de educación.

Toca en tiempos venideros homogenizar o armonizar e igualar el uso de recursos tecnológicos en el aprendizaje que primicie la enseñanza colectiva para el bien común del pueblo y no que sume al individualismo.

En la Cultura: no solo lo económico quedo con gran impacto, el área de ejercicio de la cultura fue quizás, uno de los más afectados, a partir del confinamiento radical, este sector se vio obligado a continuar parte de su trabajo por redes sociales, sin embargo, hubo mucho trabajadores de la cultura cuya actividad quedo cesante, por falta de acceso a tecnologías, les toco ejercer desde casa sin poder mostrarlo, compartirlo con un público y vivir de ello, del arte, muchos y muchas cultores, músicos, pintores, bailarines, actores, etc. tuvieron que dedicarse a otra actividad económica para poder conseguir el sustento para sus familias.

El público acostumbrado a ir al teatro, a parques, al cine y a toda actividad artística, también se vio afectado, pues, quien tenía acceso a la tecnología podía disfrutar de la cultura a través de cable, netflix, facebook y demás redes sociales, para quien no contaba con dichos recursos le toco caer en crisis depresivas, reinventarse su día a día, solo escuchar radio y ver algunos canales por señal abierta con programación aburrida y a veces repetitiva, se perdió la oportunidad para transmitir las más de 600 películas financiadas por la Villa del Cine, que pudieron haber funcionado para canalizar las ansiedades y el estrés producido por el confinamiento, todavía estamos a tiempo y sigue siendo una oportunidad para preparar, planificar y ofertar una televisión pública divertidamente educativa, con recreación de calidad y para enriquecer la educación  a través de películas sobre nuestras tradiciones y costumbres como pueblo venezolano, en vez de películas gringas violentas. 

Así como se piensa en la apertura de negocios, de la economía, es un momento para pensarse el ejercicio y disfrutes de la cultura en espacios seguros y con medidas sanitarias, los cultores, músicos, teatreros, cirqueros, etc. tienen derecho al trabajo y a ejercer en el área donde se formaron, sea en tiempos convulsos del virus o no.

Una de las cosas que la pandemia y el confinamiento afecto fue el encuentro entre las personas, esto coincide con el capitalismo, debido a que este busca destruir el encuentro, la comunicación y el compartir, por consiguiente busca destruir la orgánica para la lucha, logrando esto nos deshumaniza, puesto que los seres humanos somos gregarios y sociales por naturaleza.

Ya se ha comenzado a avanzar, en cuanto a que hay que ir del distanciamiento social obligado por la circunstancia, al distanciamiento físico, más allá de la pandemia toca seguir pensando y repensando que tipos de sociedades que queremos, en cuanto al cambio de las relaciones dominantes de poder en la familia, en las mujeres, en las parejas, en el trabajo, en los territorios, en la educación, en la vida, toca no solo pensarlo sino asumir lo pensado en la práctica individual y propiciar que se haga colectivo. 

La diatriba está vigente, sociedades bárbaras capitalista para la muerte o sociedades comunistas reinterpretadas en los nuevos tiempos, civilizaciones igualitarias, comunidades, pueblos para la vida o como diría la joven revolucionaria Rosa Luxemburgo, “¿Socialismo o Barbarie?”, la decisión está en nosotras y nosotros, pueblos trabajadores y honestos  del mundo.


Publicado por AiSUR
Premio Nacional de Periodismo Necesario Anibal Nazoa 2020

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