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SUMMARY:17 de abril de 1523 primer levantamiento indígena en Nicaragua y Costa Rica
LOCATION:Centro América\, Nicaragua y Costa Rica
DESCRIPTION:<p><span class="easy_img_caption" style="display:table;max-width:100%;box-s
 izing:border-box;vertical-align:top;background-color:#BCAF9C;padding:8px 8p
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 /03/Cacique_Diriagen.png" alt="Cacique Diriagen" /><span class="easy_img_ca
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 E;font-size:13px;line-height:1.4;font-weight:normal;font-style:italic;text-
 align:center;padding:4px 0px 6px 0px;margin:0px;">Cacique Diriagen</span></
 span></span></p>  <p>1523: el jefe indigena <strong>Diriangén</strong>, al 
 frente de guerreros dirianes y nagrandanos, enfrenta a los conquistadores e
 spañoles al mando de Gil González Dávila, en lo que es considerada como la 
 primera manifestación de rebeldía contra la conquista en lo que sería la ll
 amada Provincia de Nicaragua y Costa Rica.</p>  <p>". Y en la historia de n
 uestros abuelos había un héroe, Diriangén, el primer guerrero que en la ant
 igua Manquesa, y quizá en la América toda, enfrentó con flechas de hueso, l
 anzas de pedernal, y su indiscutible coraje y el de sus guerreros, a las ge
 ntes barbadas de malos instintos montadas sobre alimañas, como describía la
  Anita Olivares, mi abuela, a los imperialistas de entonces.</p>  <p>Dirian
 gén, mánqueme (jefe) chorotega, nació en 1496. Según la educación tradicion
 al de su raza, le correspondió a su madre instruirle en la historia de la t
 ribu Chocho, de la que él y los suyos eran descendientes, y a los sacerdote
 s hablarle de la patria primitiva y lejana.</p>  <p>A Diriangén lo educaron
  de manera especial en las artes de la guerra: esgrimía con singular maestr
 ía la espada de recia madera erizada de dientes de pedernal, y era el mejor
  arrojando macanas y lanzas. Muy joven conquistó el rango de ñeq –valiente 
 guerrero –, permitiéndosele llevar el cráneo rapado, con un solo mechón cen
 tral sobre la coronilla. En feroces batallas enfrentó a sus acérrimos rival
 es los nahuas, quienes se asentaron en Masaya, Masatepe, Jinotepe, Ochomogo
  y Mecatepe, quienes por sus múltiples victorias lo llamaron Diriangén, que
  significa señor de los dirianes, de los hombres que viven en los lugares a
 ltos. Además de los nahuas, fue admirado y temido por los maribios y hasta 
 por los lejanos matagalpas y misquitos.</p>  <p>Cuando los asuntos de su tr
 ibu se lo permitían, bajaba a la laguna de Diriá, y se dedicaba a la nataci
 ón y la pesca, mientras a miles de leguas de distancia, Gil González, hidal
 go de Ávila y protegido del Presidente del Consejo de Indias, lograba que e
 l rey Fernando el Católico le diera la concesión de varios navíos para el d
 escubrimiento de las Islas de la Especiería, todo lo necesario para el viaj
 e, el título de Capitán General de la Armada, la Cruz de Santiago y la orde
 n para que Pedrarias le entregara los buques de Balboa y doce piezas de art
 illería. El 13 de septiembre de 1519, entre la vocinglería de marineros bor
 rachos y manos anónimas agitando despedidas, salió la expedición del puerto
  de San Lucas en las naves “Victoria”, “Santa María de la Merced” y “Santa 
 María de la Consolación”.&nbsp;En su “Historia de Nicaragua”, José Dolores 
 Gámez registró que en 1523 ocurrió una guerra entre Diriangén y Tenderí, ca
 cique de Nindirí, acontecimiento que obligó al conquistador a desviarse tem
 poralmente hacia Imabite, capital de los nagrandanos, a orillas del lago Xo
 lotlán.</p>  <p>En carta dirigida al rey Fernando el Católico, Gil González
  le detalla el encuentro: Parece que supieron de mi otros caciques grandes 
 y uno dellos que se dice Diriangén traxo consigo hasta quinientos hombres, 
 cada uno con una pava o dos en la mano y tras ellos diez pendones y tras el
 los diez e siete mugeres todas casi cubiertas con patenas de oro y doszient
 as y tantas hachas de oro baxo... y más atrás cerca de sí y de sus principa
 les venían cinco trompetas... y entraron a verme con las mugeres y el oro; 
 mándeles a preguntar a qué venían y dixeron que a ver quien héramos, que le
 s avían dicho que héramos una gente con barvas y que andábamos encima de un
 as alimañas; que por ver quien héramos y lo que queríamos venía a vernos...
 </p>  <p>Fue el 14 de abril de 1523. El resto ya lo sabemos. El conquistado
 r invitó al cacique a bautizarse. Éste pidió tres días para pensarlo, tiemp
 o que aprovechó para contarlos, observarlos y organizar a cuatro mil guerre
 ros con los que cayó sobre los invasores el mediodía del sábado 17, obligan
 do al agresor a suspender la conquista de Nicaragua. La renuncia de los cac
 iques Nicoya y Nicaragua a los dioses tutelares –Tamagastad y Cippaltonatl 
 – y su sometimiento al rey de España, fueron motivos suficientes para que D
 iriangén los enfrentara e iniciara su lucha contra el invasor. Diriangén, a
 mante de la libertad, la justicia y el decoro, no se dejó seducir ni por el
  dios ni por las promesas de “las alimañas montadas sobre alimañas” y los e
 nfrentó hasta su muerte. ¡Y cuánta razón tuvo el cacique!</p>  <p>Los histo
 riadores concuerdan en fijar como lugar de su muerte, en 1523, en el sitio 
 conocido como Llano de Cachimba Brava o Valle de Mata Grande, cerca de la d
 esembocadura del río Ochomogo en el Gran Lago de Nicaragua entre los actual
 es departamentos de Granada y Rivas.</p>  <hr />  <p>&nbsp;</p>  <h5>Fuente
 ; Memorias Sandinistas. Autor Mario Urtecho. Managua, 12 de noviembre 2012<
 /h5>  <h5>Publicado por AiSUR para el Centro de Saberes Africanos, American
 os y Caribeños</h5>
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 x;">Cacique Diriagen</span></span></span></p>  <p>1523: el jefe indigena <s
 trong>Diriangén</strong>, al frente de guerreros dirianes y nagrandanos, en
 frenta a los conquistadores españoles al mando de Gil González Dávila, en l
 o que es considerada como la primera manifestación de rebeldía contra la co
 nquista en lo que sería la llamada Provincia de Nicaragua y Costa Rica.</p>
   <p>". Y en la historia de nuestros abuelos había un héroe, Diriangén, el 
 primer guerrero que en la antigua Manquesa, y quizá en la América toda, enf
 rentó con flechas de hueso, lanzas de pedernal, y su indiscutible coraje y 
 el de sus guerreros, a las gentes barbadas de malos instintos montadas sobr
 e alimañas, como describía la Anita Olivares, mi abuela, a los imperialista
 s de entonces.</p>  <p>Diriangén, mánqueme (jefe) chorotega, nació en 1496.
  Según la educación tradicional de su raza, le correspondió a su madre inst
 ruirle en la historia de la tribu Chocho, de la que él y los suyos eran des
 cendientes, y a los sacerdotes hablarle de la patria primitiva y lejana.</p
 >  <p>A Diriangén lo educaron de manera especial en las artes de la guerra:
  esgrimía con singular maestría la espada de recia madera erizada de diente
 s de pedernal, y era el mejor arrojando macanas y lanzas. Muy joven conquis
 tó el rango de ñeq –valiente guerrero –, permitiéndosele llevar el cráneo r
 apado, con un solo mechón central sobre la coronilla. En feroces batallas e
 nfrentó a sus acérrimos rivales los nahuas, quienes se asentaron en Masaya,
  Masatepe, Jinotepe, Ochomogo y Mecatepe, quienes por sus múltiples victori
 as lo llamaron Diriangén, que significa señor de los dirianes, de los hombr
 es que viven en los lugares altos. Además de los nahuas, fue admirado y tem
 ido por los maribios y hasta por los lejanos matagalpas y misquitos.</p>  <
 p>Cuando los asuntos de su tribu se lo permitían, bajaba a la laguna de Dir
 iá, y se dedicaba a la natación y la pesca, mientras a miles de leguas de d
 istancia, Gil González, hidalgo de Ávila y protegido del Presidente del Con
 sejo de Indias, lograba que el rey Fernando el Católico le diera la concesi
 ón de varios navíos para el descubrimiento de las Islas de la Especiería, t
 odo lo necesario para el viaje, el título de Capitán General de la Armada, 
 la Cruz de Santiago y la orden para que Pedrarias le entregara los buques d
 e Balboa y doce piezas de artillería. El 13 de septiembre de 1519, entre la
  vocinglería de marineros borrachos y manos anónimas agitando despedidas, s
 alió la expedición del puerto de San Lucas en las naves “Victoria”, “Santa 
 María de la Merced” y “Santa María de la Consolación”.&nbsp;En su “Historia
  de Nicaragua”, José Dolores Gámez registró que en 1523 ocurrió una guerra 
 entre Diriangén y Tenderí, cacique de Nindirí, acontecimiento que obligó al
  conquistador a desviarse temporalmente hacia Imabite, capital de los nagra
 ndanos, a orillas del lago Xolotlán.</p>  <p>En carta dirigida al rey Ferna
 ndo el Católico, Gil González le detalla el encuentro: Parece que supieron 
 de mi otros caciques grandes y uno dellos que se dice Diriangén traxo consi
 go hasta quinientos hombres, cada uno con una pava o dos en la mano y tras 
 ellos diez pendones y tras ellos diez e siete mugeres todas casi cubiertas 
 con patenas de oro y doszientas y tantas hachas de oro baxo... y más atrás 
 cerca de sí y de sus principales venían cinco trompetas... y entraron a ver
 me con las mugeres y el oro; mándeles a preguntar a qué venían y dixeron qu
 e a ver quien héramos, que les avían dicho que héramos una gente con barvas
  y que andábamos encima de unas alimañas; que por ver quien héramos y lo qu
 e queríamos venía a vernos...</p>  <p>Fue el 14 de abril de 1523. El resto 
 ya lo sabemos. El conquistador invitó al cacique a bautizarse. Éste pidió t
 res días para pensarlo, tiempo que aprovechó para contarlos, observarlos y 
 organizar a cuatro mil guerreros con los que cayó sobre los invasores el me
 diodía del sábado 17, obligando al agresor a suspender la conquista de Nica
 ragua. La renuncia de los caciques Nicoya y Nicaragua a los dioses tutelare
 s –Tamagastad y Cippaltonatl – y su sometimiento al rey de España, fueron m
 otivos suficientes para que Diriangén los enfrentara e iniciara su lucha co
 ntra el invasor. Diriangén, amante de la libertad, la justicia y el decoro,
  no se dejó seducir ni por el dios ni por las promesas de “las alimañas mon
 tadas sobre alimañas” y los enfrentó hasta su muerte. ¡Y cuánta razón tuvo 
 el cacique!</p>  <p>Los historiadores concuerdan en fijar como lugar de su 
 muerte, en 1523, en el sitio conocido como Llano de Cachimba Brava o Valle 
 de Mata Grande, cerca de la desembocadura del río Ochomogo en el Gran Lago 
 de Nicaragua entre los actuales departamentos de Granada y Rivas.</p>  <hr 
 />  <p>&nbsp;</p>  <h5>Fuente; Memorias Sandinistas. Autor Mario Urtecho. M
 anagua, 12 de noviembre 2012</h5>  <h5>Publicado por AiSUR para el Centro d
 e Saberes Africanos, Americanos y Caribeños</h5>
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