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SUMMARY:24 de Junio de 1821: Batalla de Carabobo. Fin del dominio de la Corona española
LOCATION:Venezuela
DESCRIPTION:<p>La batalla de Carabobo fue una de las principales acciones militares de 
 la Guerra de Independencia de Venezuela que se llevó a cabo en el Campo de 
 Carabobo el 24 de junio de 1821, por parte del ejército patriota contra el 
 ejército real del imperio español, y reconocida por sellar el proceso emanc
 ipador venezolano, reafirmado con la expulsión definitiva de las tropas esp
 añolas en la posterior Batalla Naval del Lago de Maracaibo.</p>  <p><span c
 lass="easy_img_caption" style="display:table;max-width:100%;box-sizing:bord
 er-box;vertical-align:top;background-color:#BCAF9C;padding:8px 8px 0px 8px;
 margin-left: auto;margin-right: auto;"><img src="images/2017/05/BatallaCara
 bobo02.JPG" alt="Oleo, BatallaCarabobo. Martin Tovar y Tovar" style="border
 : 2px solid #ffffff; display: block;  width:100%;margin:0;" /><span class="
 easy_img_caption_inner" style="display:block;"><span style="display:block;c
 olor:#5E5E5E;font-size:13px;line-height:1.4;font-weight:normal;font-style:i
 talic;text-align:center;padding:4px 0px 6px 0px;margin:0px;">Oleo, BatallaC
 arabobo. Martin Tovar y Tovar</span></span></span></p>  <p>PARTE DE LA BATA
 LLA DE CARABOBO</p>  <p>POR SIMÓN BOLÍVAR</p>  <p>(25 de junio de 1821)</p>
   <p>&nbsp;</p>  <p>Al Excelentísimo señor Vicepresidente de Nueva Granada.
 </p>  <p>Ayer se ha confirmado con una espléndida victoria el nacimiento po
 lítico la República de Colombia.</p>  <p>Reunidas las divisiones del Ejérci
 to Libertador en los campos Tinaquillo el 23, marchamos ayer por la mañana 
 sobre el Cuartel General enemigo situado en Carabobo, en el orden siguiente
 : La primera división, compuesta del bravo batallón Británico, del Bravo de
  Apure y 1.500 caballos a las órdenes del señor general Páez. La segunda, c
 ompuesta de la segunda brigada de La Guardia con los batallones Tiradores, 
 Boyacá y Vargas, y el Escuadrón Sagrado que manda el impertérrito coronel A
 ramendi a las órdenes del señor general Cedeño. La tercera, compuesta de la
  primera brigada de La Guardia con los batallones Rifles, Granaderos, Vence
 dor de Boyacá, Anzoátegui y el regimiento de caballería del intrépido coron
 el Rondón, a las órdenes del señor coronel Plaza.</p>  <p>Nuestra marcha po
 r los montes y desfiladeros que nos separaban del campo enemigo fue rápida 
 y ordenada. A las 11 de la mañana desfilamos por nuestra izquierda al frent
 e del ejército enemigo bajo sus fuegos; atravesamos un riachuelo, que sólo 
 daba frente para un hombre, a presencia de un ejército que bien colocado en
  una altura inaccesible y plana, nos dominaba y nos cruzaba con todos sus f
 uegos.</p>  <p>El bizarro general Páez a la cabeza de los dos batallones de
  su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, mar
 chó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo que en media hora todo 
 él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al valor de estas
  tropas. El batallón Británico mandado por el benemérito coronel Farriar pu
 do aún distinguirse entre tantos valientes y tuvo una gran pérdida de ofici
 ales.</p>  <p>La conducta del general Páez en la última y en la más glorios
 a victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al último rango en la milicia, 
 y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el empl
 eo de General en Jefe de ejército.</p>  <p>De la segunda división no entró 
 en acción más que una parte del batallón de Tiradores de La Guardia que man
 da el benemérito comandante Heras. Pero su general, desesperado de no poder
  entrar en la batalla con toda su división por los obstáculos del terreno, 
 dio solo contra una masa de infantería y murió en medio de ella del modo he
 roico que merecía terminar la noble carrera del bravo de los bravos de Colo
 mbia. La República ha perdido en el general Cedeño un grande apoyo en paz o
  en guerra; ninguno más valiente que él, ninguno más obediente al Gobierno.
  Yo recomiendo las cenizas de este General al Congreso Soberano para que se
  le tributen los honores de un triunfo solemne. Igual dolor sufre la Repúbl
 ica con la muerte del intrepidísimo coronel Plaza que, lleno de un entusias
 mo sin ejemplo, se precipitó sobre un batallón enemigo a rendirlo. El coron
 el Plaza es acreedor a las lágrimas de Colombia y a que el Congreso le conc
 eda los honores de un heroísmo eminente.</p>  <p>Disperso el ejército enemi
 go, el ardor de nuestros jefes y oficiales en perseguirlo fue tal que tuvim
 os una gran pérdida en esta alta clase del ejército. El boletín dará el nom
 bre de estos ilustres.</p>  <p>El ejército español pasaba de seis mil hombr
 es, compuesto de todo lo mejor de las expediciones pacificadoras. Este ejér
 cito ha dejado de serlo. Cuatrocientos hombres habrán entrado hoy a Puerto 
 Cabello.</p>  <p>El Ejército Libertador tenía igual fuerza que el enemigo, 
 pero no más que una quinta parte de él ha decidido la batalla. Nuestra pérd
 ida no es sino dolorosa: apenas 200 muertos y heridos.</p>  <p>El coronel R
 angel, que hizo como siempre prodigios, ha marchado hoy a establecer la lín
 ea contra Puerto Cabello.</p>  <p>Acepte el Congreso Soberano en nombre de 
 los bravos que tengo la honra de mandar, el homenaje de un ejército rendido
 , el más grande y más hermoso que ha hecho armas en Colombia en un campo de
  batalla.</p>  <p>Tengo el honor de ser con la más alta consideración, de V
 . E. atento, humilde servidor</p>  <p>&nbsp;</p>  <p>PARTE CIRCUNSTAN&shy;C
 IADO DE LA BATALLA DE CARABOBO, DE LOS SUCESOS MILI&shy;TARES POSTERIORES A
 L 24 DE JUNIO HASTA LA ENTRADA DEL LIBERTADOR EN CARACAS EL 29 DE JUNIO, EN
  COMPAÑÍA DE PAEZ Y LA PARTIDA DEL EDECÁN DIEGO IBARRA PARA APO&shy;DERARSE
  DE LA GUAIRA.</p>  <p>Por el Ministro de Defensa de Colombia Pedro Briceño
  Mendez</p>  <p>Caracas, junto 30 de 1821.</p>  <p>A S.E. el Vicepresidente
  interino de la República.</p>  <p>Desde el Tocuyito tuve la satisfacción d
 e participar por una circu&shy;lar la gloriosa victoria de Carabobo, y prev
 ine se trasmitiera a V.E. tan plausible noticia. Las rápidas marchas que ha
  hecho S.E. y la multitud de atenciones de que he estado rodeado, me habían
  impedido hasta ahora cumplir con el agradable deber de dar a V.E. algunos 
 detalles sobre aquella célebre jornada y las operaciones posteriores del Ej
 ército.</p>  <p>El enemigo, concentrado en Carabobo desde que fue expulsado
  de San Carlos, extendía sus partidas de observaciones hasta el Tinaquillo,
  lo que le daba la ventaja de saber muy anticipadamente nuestra aproximació
 n, que deseaba V.E. ocultarle para [que no tuviere] [1] no darle tiempo de 
 reunir las fuerzas que el Señor Ge&shy;neral Bermúdez había atraído sobre C
 aracas, y el Señor Coronel Carrillo sobre San Felipe. Con este intento marc
 hó el Teniente Co&shy;ronel Silva el 19 con su destacamento a sorprender y 
 a apresar la descubierta que diariamente hacía el enemigo hasta el Tinaquil
 lo.</p>  <p>El Comandante Silva llenó tan completamente su comisión que ape
 nas pudo escapar un soldado de los que formaban la descubierta enemiga. El 
 Comandante de ella y cuatro hombres más, murieron en el acto, los demás que
 daron prisioneros. Este suceso aterró de tal modo al enemigo que hizo retir
 ar inmediatamente un fuerte destacamento con que cubría el inaccesible desf
 iladero de Buena Vista.</p>  <p>El 23 [sí fue posible reunir todo el ejérci
 to porque la División Urdaneta] [2] se reunió en la marcha todo el ejército
  que se había movido en divisiones, y al amanecer el 24 nuestra Vanguardia 
 se apoderó de Buena Vista, distante una hora de Carabobo. De allí observamo
 s [y fue cierto] [3] que el enemigo estaba preparado al combate [la orden d
 e batalla] [4] formado en seis fuertes Columnas de Infantería y tres de cab
 allería, situadas de manera que enteramente se sostenían para impedir nuest
 ra salida a la llanura. El ca&shy;mino estrecho que llevábamos no permitía 
 otro frente que [el de dos hombres] [5] para desfilar, y el enemigo no sola
 mente defendía la salida al llano, sino que dominaba perfectamente el desfi
 ladero con su artillería, con una columna de infantería que cubría la salid
 a y dos que la flanqueaba por derecha e izquierda. Reconocida la posición, 
 S.E. creyó que no era abordable; observando por la colo&shy;cación del Ejér
 cito Español, que éste no temía el ataque sino por el camino principal de S
 an Carlos, o por el del Pao, que daba a su izquierda, dispuso que el Ejérci
 to, [por una marcha rápida] [6] con&shy;virtiese su marcha rápidamente sobr
 e nuestra izquierda, flanqueando al enemigo por su derecha que parecía más 
 débil. El Señor General Páez que mandaba la 1ra División, ejecutó el movimi
 ento con una increíble celeridad, despreciando los fuegos de la artillería 
 enemiga, pero era imposible impedir que el enemigo no corriera a disputarno
 s la salida a la llanura.</p>  <p>Debíamos desfilar por segunda vez, para a
 travesar un riachuelo que separaba la colina, en que había desplegado el Ej
 ército y la que dominaba el enemigo; siendo plana la cumbre de ésta, daba a
 l enemigo la ventaja de moverse fácilmente y de ocurrir a todas partes. Así
  fue que a pesar de la sorpresa que causó al Ejército Es&shy;pañol nuestro 
 movimiento, pudieran algunos de sus cuerpos llegar a tiempo que empezaba el
  batallón de Apure a pasar el desfiladero. Allí se rompió el fuego de infan
 tería sostenido vigorosamente por ambas partes. El batallón de Apure que lo
 gró al fin pasar, no pudo resistir solo la carga que le dieron. Ya plegaba,
  cuando llegó en su auxilio el batallón Británico que le seguía. El enemigo
  había em&shy;peñado en el combate cuatro de sus mejores batallones contra 
 uno solo del Ejército Libertador, y se lisonjeaba de obtener con todos nues
 tros cuerpos el mismo suceso que con el primero que había contenido. La fir
 meza del batallón Británico para sufrir los fuegos hasta que se formó; la i
 ntrepidez con que cargó a la bayoneta, sos&shy;tenido por el batallón de Ap
 ure que se había rehecho y por dos compañías del de Tiradores, que oportuna
 mente condujo al fuego su Comandante, el Teniente Coronel Heras, decidieron
  la batalla. El enemigo cedía el terreno aunque sin cesar sus fuegos. Nuest
 ros batallones avanzaban y apoyados por [Escuadrón Sagrado y] [7] el Escuad
 rón del Regimiento de Honor [del Señor Coronel Muñoz] [8] del General Páez 
 y del Estado Mayor de este General, desalojaron completamente al enemigo de
  la altura. El Ejército pasaba rápidamente el desfiladero por dos estrechas
  sendas; y el enemigo, aun&shy;que desalojado de su primera posición, había
  podido rehacerse, y procuró aprovechar el momento de hacer una nueva carga
  con su caballería, mientras que nuestros piquetes de esta arma, que ha&shy
 ;bían pasado, proseguían y despedazaban a sus batallones que huían. Algunos
  de nuestros piquetes de Caballería del ler. Escuadrón del Regimiento de Ho
 nor [del Escuadrón Sagrado] [9] y el Escuadrón Mayor, del Señor General Páe
 z, se reunieron en número de 80 a 100 hombres, y ellos solos bastaron para 
 rechazar y poner en derrota toda la columna de caballería enemiga. Desde es
 te momento el triunfo quedó completo. El enemigo no pensó sino en huir y sa
 lvarse. Nuestra caballería [lo persiguió con un vigor extraordina&shy;rio y
 ] [10] que sucesivamente iba recibiendo refuerzos de todos los Escuadrones 
 que pasaban el desfiladero, hizo la persecución con un vigor extraordinario
 . Batallones enteros se tomaron prisioneros, otros, arrojando sus armas, se
  dispararon disueltos por los bosques. [Nad. No habría salido un solo nombr
 e] [11].</p>  <p>Los dos batallones [del] [12] enemigos [no habían entrado 
 aún en combate pretendieron retirarse del campo y arriesg] [13] que habían 
 quedado cubriendo el camino principal de San Carlos, flanqueándolo por la d
 erecha, no entraron en combate y pretendieron reti&shy;rarse del campo en m
 asa. Nuestra caballería procuró entretenerlos mientras salía la infantería,
  pero no logró sino obligarlos a que precipitaran la retirada, y aprehendie
 ron algunos hombres que se dispersaban. Hasta las inmediaciones de Valencia
  vino el ejército persiguiendo la columna; fue en esta operación donde el a
 rdor de nuestros Jefes y oficiales de caballería hizo sensible nuestra pérd
 ida.</p>  <p>Como nuestra infantería, estropeada con las largas marchas que
  había hecho durante la campaña, no podía sostener el paso de trote que lle
 vó el enemigo por seis leguas, nuestra caballería se empeñó en entretenerlo
  para dar tiempo a que llegaran algunos batallones. A veces las escaramuzas
  se convertían en cargas [en estas, ellas perecerían] [14] que aunque costa
 ron bastante al enemigo, causaron a la República el gran dolor de perder a 
 uno de sus más esclareci&shy;dos Generales y el bravo Teniente Coronel Mell
 ao, que mandaba los Dragones de la Guardia. La columna enemiga se había def
 en&shy;dido valientemente, a pesar de que se había disminuido mucho. S.E. [
 resolvió] [15] temió que si entraba a Valencia no era posible impedirle el 
 paso a Puerto Cabello, y a una legua de aquella ciu&shy;dad hizo que los ba
 tallones Rifles y Granaderos de la Guardia mon&shy;tasen a caballo y fuesen
  al galope en su alcance. [Pero antes] [16] el día antes de la batalla habí
 a marchado [solo con dos] [17] el Coronel Español Tello con dos batallones,
  Navarra y Barinas, a reforzar a San Felipe, ignorando el enemigo que la co
 &shy;lumna del Señor Coronel Carrillo la había ocupado ya. S.E. des&shy;tac
 ó del Tocuyito al Teniente Coronel Heras con tres batallones a tomar la esp
 alda de Tello, y cooperar a batirlo con el Señor Coronel Carrillo. Aún no s
 e sabe el resultado final de esta operación, que tal vez quede sin efecto p
 orque Tello emprendió su retirada sobre Puerto Cabello antes que nuestras t
 ropas lo avistasen.</p>  <p>Al amanecer del 25 marchó el Señor Coronel Rang
 el a estable&shy;cer el bloqueo de Puerto Cabello, y desde el 26 quedó form
 ada la línea de simple bloqueo porque era preciso aguardar el comple&shy;me
 nto de nuestras operaciones para estrecharla y formarla de sitio. Por la ta
 rde del 25, después de haber arreglado [S.E.] [18] el Gobierno de Valencia,
  organizado de nuevo el ejército, [marcha sobre esta capital con tres batal
 lones de la Guardia] [19] y destacado algunos cuerpos sobre Calabozo y el P
 ao a perseguir los dispersos que hubiesen tomado aquellas direcciones, marc
 hó S.E. sobre esta capital con tres batallones de su Guardia y el regimient
 o de honor del Señor General Páez. Su objeto era tomar la espalda de la div
 i&shy;sión con que el Coronel Español Pereira [que se había alejado de que]
  [20] perseguía al Señor General Bermúdez sobre los Valles del Tuy. No me e
 s posible informar aún a V.E. de los prodigios que este célebre General ha 
 obrado con una pequeña división por esta parte en cumplimiento de las órden
 es que tenía. Baste decir a S.E. que los pueblos y el enemigo están asombra
 dos [al verle obrar con tanto valor y audacia como] [21] y no alcanzan a ex
 presar toda su admiración, ni decidir si han sido mayores su valor y su aud
 acia o su prudencia y habilidad. Esperamos por momentos su arribo a esta ci
 udad y entonces, impuesto detenidamente de sus operaciones, tendré la satis
 facción de comunicarlas a S.E.</p>  <p>El Coronel Pereira, al saber la derr
 ota del ejército Español, replegó sobre esta capital, y envió una partida d
 e Húsares [sobre San Pedro a saber nuestra] [22] sobre los Valles de Aragua
 , a saber nues&shy;tra situación. La partida fue sorprendida y apresada por
  un piquete de lanceros del Regimiento de Honor que se había adelantado ya 
 de San Pedro. Pereira se retiró, sin esperar más resultado, sobre La Guaira
 , pero [informado] [23] sabiendo en el tránsito que no había en aquel puert
 o buques en qué embarcarse, convirtió su marcha ha&shy;cia Carayaca, buscan
 do algún camino que lo conduzca a Puerto Cabello por la Costa. No habiendo 
 hallado ninguno, ha emprendido su retirada por los montes elevados y espeso
 s bosques que dividen del Mar a los Valles de Aragua. El Señor Coronel Manr
 ique con dos batallones y un trozo de caballería había ido a buscarlo a Ca&
 shy;rayaca, pero [informado] [24] instruido de la dirección que lleva, se h
 a puesto en su persecución. El Coronel Arguindegui quedó en los Valles de A
 ragua con su batallón para cortar a Pereira por cual&shy;quiera [de las dir
 ecciones] [25] vía que tome, bien sea por la Costa o por la [cerritos, o po
 r la] [26] vivas. Hasta las doce de la noche no cesó de renovarse el concur
 so en la casa [donde S.E.] [27] [Al fin que fue preciso despedir y prohibir
  que entrasen más] [28]. Fue preciso cerrar al fin para poderse ocupar S.E.
  de algunos nego&shy;cios importantes. Al amanecer se ha repetido la escena
  de la noche y ha continuado por todo el día.</p>  <p>El Edecán Ibarra marc
 hó esta mañana a apoderarse de La Guaira que está evacuada, y ha participad
 o ya su entrada allí sin novedad.</p>  <p>V.E. extrañará que no haya recome
 ndado particularmente a ningún Jefe ni oficial en la batalla, [El temor de 
 ofender a alguno me obliga a. La satisfacción de que todos] [29] porque ser
 ía necesario insertar en esta parte los nombres de todo el ejército, por lo
  me&shy;nos los de toda la primera División y de todos los Jefes de las otr
 as. Generales, Jefes, oficiales y tropa, todos indistintamente se han manif
 estado, en este memorable día, dignos defensores de la República.</p>  <p>D
 ios guarde, &amp;.</p>  <p>[PEDRO BRICEÑO MÉNDEZ]</p>  <hr />  <p>&nbsp;Pub
 licado por AiSUR</p>
X-ALT-DESC;FMTTYPE=text/html:<p>La batalla de Carabobo fue una de las principales acciones militares de 
 la Guerra de Independencia de Venezuela que se llevó a cabo en el Campo de 
 Carabobo el 24 de junio de 1821, por parte del ejército patriota contra el 
 ejército real del imperio español, y reconocida por sellar el proceso emanc
 ipador venezolano, reafirmado con la expulsión definitiva de las tropas esp
 añolas en la posterior Batalla Naval del Lago de Maracaibo.</p>  <p><span c
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 margin-left: auto;margin-right: auto;"><img src="https://saberesafricanos.n
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  Tovar y Tovar" style="border: 2px solid #ffffff; display: block;  width:10
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 ><span style="display:block;color:#5E5E5E;font-size:13px;line-height:1.4;fo
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 x;margin:0px;">Oleo, BatallaCarabobo. Martin Tovar y Tovar</span></span></s
 pan></p>  <p>PARTE DE LA BATALLA DE CARABOBO</p>  <p>POR SIMÓN BOLÍVAR</p> 
  <p>(25 de junio de 1821)</p>  <p>&nbsp;</p>  <p>Al Excelentísimo señor Vic
 epresidente de Nueva Granada.</p>  <p>Ayer se ha confirmado con una esplénd
 ida victoria el nacimiento político la República de Colombia.</p>  <p>Reuni
 das las divisiones del Ejército Libertador en los campos Tinaquillo el 23, 
 marchamos ayer por la mañana sobre el Cuartel General enemigo situado en Ca
 rabobo, en el orden siguiente: La primera división, compuesta del bravo bat
 allón Británico, del Bravo de Apure y 1.500 caballos a las órdenes del seño
 r general Páez. La segunda, compuesta de la segunda brigada de La Guardia c
 on los batallones Tiradores, Boyacá y Vargas, y el Escuadrón Sagrado que ma
 nda el impertérrito coronel Aramendi a las órdenes del señor general Cedeño
 . La tercera, compuesta de la primera brigada de La Guardia con los batallo
 nes Rifles, Granaderos, Vencedor de Boyacá, Anzoátegui y el regimiento de c
 aballería del intrépido coronel Rondón, a las órdenes del señor coronel Pla
 za.</p>  <p>Nuestra marcha por los montes y desfiladeros que nos separaban 
 del campo enemigo fue rápida y ordenada. A las 11 de la mañana desfilamos p
 or nuestra izquierda al frente del ejército enemigo bajo sus fuegos; atrave
 samos un riachuelo, que sólo daba frente para un hombre, a presencia de un 
 ejército que bien colocado en una altura inaccesible y plana, nos dominaba 
 y nos cruzaba con todos sus fuegos.</p>  <p>El bizarro general Páez a la ca
 beza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería de
 l valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del en
 emigo que en media hora todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bas
 tante honor al valor de estas tropas. El batallón Británico mandado por el 
 benemérito coronel Farriar pudo aún distinguirse entre tantos valientes y t
 uvo una gran pérdida de oficiales.</p>  <p>La conducta del general Páez en 
 la última y en la más gloriosa victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al
  último rango en la milicia, y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido e
 n el campo de batalla el empleo de General en Jefe de ejército.</p>  <p>De 
 la segunda división no entró en acción más que una parte del batallón de Ti
 radores de La Guardia que manda el benemérito comandante Heras. Pero su gen
 eral, desesperado de no poder entrar en la batalla con toda su división por
  los obstáculos del terreno, dio solo contra una masa de infantería y murió
  en medio de ella del modo heroico que merecía terminar la noble carrera de
 l bravo de los bravos de Colombia. La República ha perdido en el general Ce
 deño un grande apoyo en paz o en guerra; ninguno más valiente que él, ningu
 no más obediente al Gobierno. Yo recomiendo las cenizas de este General al 
 Congreso Soberano para que se le tributen los honores de un triunfo solemne
 . Igual dolor sufre la República con la muerte del intrepidísimo coronel Pl
 aza que, lleno de un entusiasmo sin ejemplo, se precipitó sobre un batallón
  enemigo a rendirlo. El coronel Plaza es acreedor a las lágrimas de Colombi
 a y a que el Congreso le conceda los honores de un heroísmo eminente.</p>  
 <p>Disperso el ejército enemigo, el ardor de nuestros jefes y oficiales en 
 perseguirlo fue tal que tuvimos una gran pérdida en esta alta clase del ejé
 rcito. El boletín dará el nombre de estos ilustres.</p>  <p>El ejército esp
 añol pasaba de seis mil hombres, compuesto de todo lo mejor de las expedici
 ones pacificadoras. Este ejército ha dejado de serlo. Cuatrocientos hombres
  habrán entrado hoy a Puerto Cabello.</p>  <p>El Ejército Libertador tenía 
 igual fuerza que el enemigo, pero no más que una quinta parte de él ha deci
 dido la batalla. Nuestra pérdida no es sino dolorosa: apenas 200 muertos y 
 heridos.</p>  <p>El coronel Rangel, que hizo como siempre prodigios, ha mar
 chado hoy a establecer la línea contra Puerto Cabello.</p>  <p>Acepte el Co
 ngreso Soberano en nombre de los bravos que tengo la honra de mandar, el ho
 menaje de un ejército rendido, el más grande y más hermoso que ha hecho arm
 as en Colombia en un campo de batalla.</p>  <p>Tengo el honor de ser con la
  más alta consideración, de V. E. atento, humilde servidor</p>  <p>&nbsp;</
 p>  <p>PARTE CIRCUNSTAN&shy;CIADO DE LA BATALLA DE CARABOBO, DE LOS SUCESOS
  MILI&shy;TARES POSTERIORES AL 24 DE JUNIO HASTA LA ENTRADA DEL LIBERTADOR 
 EN CARACAS EL 29 DE JUNIO, EN COMPAÑÍA DE PAEZ Y LA PARTIDA DEL EDECÁN DIEG
 O IBARRA PARA APO&shy;DERARSE DE LA GUAIRA.</p>  <p>Por el Ministro de Defe
 nsa de Colombia Pedro Briceño Mendez</p>  <p>Caracas, junto 30 de 1821.</p>
   <p>A S.E. el Vicepresidente interino de la República.</p>  <p>Desde el To
 cuyito tuve la satisfacción de participar por una circu&shy;lar la gloriosa
  victoria de Carabobo, y previne se trasmitiera a V.E. tan plausible notici
 a. Las rápidas marchas que ha hecho S.E. y la multitud de atenciones de que
  he estado rodeado, me habían impedido hasta ahora cumplir con el agradable
  deber de dar a V.E. algunos detalles sobre aquella célebre jornada y las o
 peraciones posteriores del Ejército.</p>  <p>El enemigo, concentrado en Car
 abobo desde que fue expulsado de San Carlos, extendía sus partidas de obser
 vaciones hasta el Tinaquillo, lo que le daba la ventaja de saber muy antici
 padamente nuestra aproximación, que deseaba V.E. ocultarle para [que no tuv
 iere] [1] no darle tiempo de reunir las fuerzas que el Señor Ge&shy;neral B
 ermúdez había atraído sobre Caracas, y el Señor Coronel Carrillo sobre San 
 Felipe. Con este intento marchó el Teniente Co&shy;ronel Silva el 19 con su
  destacamento a sorprender y a apresar la descubierta que diariamente hacía
  el enemigo hasta el Tinaquillo.</p>  <p>El Comandante Silva llenó tan comp
 letamente su comisión que apenas pudo escapar un soldado de los que formaba
 n la descubierta enemiga. El Comandante de ella y cuatro hombres más, murie
 ron en el acto, los demás quedaron prisioneros. Este suceso aterró de tal m
 odo al enemigo que hizo retirar inmediatamente un fuerte destacamento con q
 ue cubría el inaccesible desfiladero de Buena Vista.</p>  <p>El 23 [sí fue 
 posible reunir todo el ejército porque la División Urdaneta] [2] se reunió 
 en la marcha todo el ejército que se había movido en divisiones, y al amane
 cer el 24 nuestra Vanguardia se apoderó de Buena Vista, distante una hora d
 e Carabobo. De allí observamos [y fue cierto] [3] que el enemigo estaba pre
 parado al combate [la orden de batalla] [4] formado en seis fuertes Columna
 s de Infantería y tres de caballería, situadas de manera que enteramente se
  sostenían para impedir nuestra salida a la llanura. El ca&shy;mino estrech
 o que llevábamos no permitía otro frente que [el de dos hombres] [5] para d
 esfilar, y el enemigo no solamente defendía la salida al llano, sino que do
 minaba perfectamente el desfiladero con su artillería, con una columna de i
 nfantería que cubría la salida y dos que la flanqueaba por derecha e izquie
 rda. Reconocida la posición, S.E. creyó que no era abordable; observando po
 r la colo&shy;cación del Ejército Español, que éste no temía el ataque sino
  por el camino principal de San Carlos, o por el del Pao, que daba a su izq
 uierda, dispuso que el Ejército, [por una marcha rápida] [6] con&shy;virtie
 se su marcha rápidamente sobre nuestra izquierda, flanqueando al enemigo po
 r su derecha que parecía más débil. El Señor General Páez que mandaba la 1r
 a División, ejecutó el movimiento con una increíble celeridad, despreciando
  los fuegos de la artillería enemiga, pero era imposible impedir que el ene
 migo no corriera a disputarnos la salida a la llanura.</p>  <p>Debíamos des
 filar por segunda vez, para atravesar un riachuelo que separaba la colina, 
 en que había desplegado el Ejército y la que dominaba el enemigo; siendo pl
 ana la cumbre de ésta, daba al enemigo la ventaja de moverse fácilmente y d
 e ocurrir a todas partes. Así fue que a pesar de la sorpresa que causó al E
 jército Es&shy;pañol nuestro movimiento, pudieran algunos de sus cuerpos ll
 egar a tiempo que empezaba el batallón de Apure a pasar el desfiladero. All
 í se rompió el fuego de infantería sostenido vigorosamente por ambas partes
 . El batallón de Apure que logró al fin pasar, no pudo resistir solo la car
 ga que le dieron. Ya plegaba, cuando llegó en su auxilio el batallón Britán
 ico que le seguía. El enemigo había em&shy;peñado en el combate cuatro de s
 us mejores batallones contra uno solo del Ejército Libertador, y se lisonje
 aba de obtener con todos nuestros cuerpos el mismo suceso que con el primer
 o que había contenido. La firmeza del batallón Británico para sufrir los fu
 egos hasta que se formó; la intrepidez con que cargó a la bayoneta, sos&shy
 ;tenido por el batallón de Apure que se había rehecho y por dos compañías d
 el de Tiradores, que oportunamente condujo al fuego su Comandante, el Tenie
 nte Coronel Heras, decidieron la batalla. El enemigo cedía el terreno aunqu
 e sin cesar sus fuegos. Nuestros batallones avanzaban y apoyados por [Escua
 drón Sagrado y] [7] el Escuadrón del Regimiento de Honor [del Señor Coronel
  Muñoz] [8] del General Páez y del Estado Mayor de este General, desalojaro
 n completamente al enemigo de la altura. El Ejército pasaba rápidamente el 
 desfiladero por dos estrechas sendas; y el enemigo, aun&shy;que desalojado 
 de su primera posición, había podido rehacerse, y procuró aprovechar el mom
 ento de hacer una nueva carga con su caballería, mientras que nuestros piqu
 etes de esta arma, que ha&shy;bían pasado, proseguían y despedazaban a sus 
 batallones que huían. Algunos de nuestros piquetes de Caballería del ler. E
 scuadrón del Regimiento de Honor [del Escuadrón Sagrado] [9] y el Escuadrón
  Mayor, del Señor General Páez, se reunieron en número de 80 a 100 hombres,
  y ellos solos bastaron para rechazar y poner en derrota toda la columna de
  caballería enemiga. Desde este momento el triunfo quedó completo. El enemi
 go no pensó sino en huir y salvarse. Nuestra caballería [lo persiguió con u
 n vigor extraordina&shy;rio y] [10] que sucesivamente iba recibiendo refuer
 zos de todos los Escuadrones que pasaban el desfiladero, hizo la persecució
 n con un vigor extraordinario. Batallones enteros se tomaron prisioneros, o
 tros, arrojando sus armas, se dispararon disueltos por los bosques. [Nad. N
 o habría salido un solo nombre] [11].</p>  <p>Los dos batallones [del] [12]
  enemigos [no habían entrado aún en combate pretendieron retirarse del camp
 o y arriesg] [13] que habían quedado cubriendo el camino principal de San C
 arlos, flanqueándolo por la derecha, no entraron en combate y pretendieron 
 reti&shy;rarse del campo en masa. Nuestra caballería procuró entretenerlos 
 mientras salía la infantería, pero no logró sino obligarlos a que precipita
 ran la retirada, y aprehendieron algunos hombres que se dispersaban. Hasta 
 las inmediaciones de Valencia vino el ejército persiguiendo la columna; fue
  en esta operación donde el ardor de nuestros Jefes y oficiales de caballer
 ía hizo sensible nuestra pérdida.</p>  <p>Como nuestra infantería, estropea
 da con las largas marchas que había hecho durante la campaña, no podía sost
 ener el paso de trote que llevó el enemigo por seis leguas, nuestra caballe
 ría se empeñó en entretenerlo para dar tiempo a que llegaran algunos batall
 ones. A veces las escaramuzas se convertían en cargas [en estas, ellas pere
 cerían] [14] que aunque costaron bastante al enemigo, causaron a la Repúbli
 ca el gran dolor de perder a uno de sus más esclareci&shy;dos Generales y e
 l bravo Teniente Coronel Mellao, que mandaba los Dragones de la Guardia. La
  columna enemiga se había defen&shy;dido valientemente, a pesar de que se h
 abía disminuido mucho. S.E. [resolvió] [15] temió que si entraba a Valencia
  no era posible impedirle el paso a Puerto Cabello, y a una legua de aquell
 a ciu&shy;dad hizo que los batallones Rifles y Granaderos de la Guardia mon
 &shy;tasen a caballo y fuesen al galope en su alcance. [Pero antes] [16] el
  día antes de la batalla había marchado [solo con dos] [17] el Coronel Espa
 ñol Tello con dos batallones, Navarra y Barinas, a reforzar a San Felipe, i
 gnorando el enemigo que la co&shy;lumna del Señor Coronel Carrillo la había
  ocupado ya. S.E. des&shy;tacó del Tocuyito al Teniente Coronel Heras con t
 res batallones a tomar la espalda de Tello, y cooperar a batirlo con el Señ
 or Coronel Carrillo. Aún no se sabe el resultado final de esta operación, q
 ue tal vez quede sin efecto porque Tello emprendió su retirada sobre Puerto
  Cabello antes que nuestras tropas lo avistasen.</p>  <p>Al amanecer del 25
  marchó el Señor Coronel Rangel a estable&shy;cer el bloqueo de Puerto Cabe
 llo, y desde el 26 quedó formada la línea de simple bloqueo porque era prec
 iso aguardar el comple&shy;mento de nuestras operaciones para estrecharla y
  formarla de sitio. Por la tarde del 25, después de haber arreglado [S.E.] 
 [18] el Gobierno de Valencia, organizado de nuevo el ejército, [marcha sobr
 e esta capital con tres batallones de la Guardia] [19] y destacado algunos 
 cuerpos sobre Calabozo y el Pao a perseguir los dispersos que hubiesen toma
 do aquellas direcciones, marchó S.E. sobre esta capital con tres batallones
  de su Guardia y el regimiento de honor del Señor General Páez. Su objeto e
 ra tomar la espalda de la divi&shy;sión con que el Coronel Español Pereira 
 [que se había alejado de que] [20] perseguía al Señor General Bermúdez sobr
 e los Valles del Tuy. No me es posible informar aún a V.E. de los prodigios
  que este célebre General ha obrado con una pequeña división por esta parte
  en cumplimiento de las órdenes que tenía. Baste decir a S.E. que los puebl
 os y el enemigo están asombrados [al verle obrar con tanto valor y audacia 
 como] [21] y no alcanzan a expresar toda su admiración, ni decidir si han s
 ido mayores su valor y su audacia o su prudencia y habilidad. Esperamos por
  momentos su arribo a esta ciudad y entonces, impuesto detenidamente de sus
  operaciones, tendré la satisfacción de comunicarlas a S.E.</p>  <p>El Coro
 nel Pereira, al saber la derrota del ejército Español, replegó sobre esta c
 apital, y envió una partida de Húsares [sobre San Pedro a saber nuestra] [2
 2] sobre los Valles de Aragua, a saber nues&shy;tra situación. La partida f
 ue sorprendida y apresada por un piquete de lanceros del Regimiento de Hono
 r que se había adelantado ya de San Pedro. Pereira se retiró, sin esperar m
 ás resultado, sobre La Guaira, pero [informado] [23] sabiendo en el tránsit
 o que no había en aquel puerto buques en qué embarcarse, convirtió su march
 a ha&shy;cia Carayaca, buscando algún camino que lo conduzca a Puerto Cabel
 lo por la Costa. No habiendo hallado ninguno, ha emprendido su retirada por
  los montes elevados y espesos bosques que dividen del Mar a los Valles de 
 Aragua. El Señor Coronel Manrique con dos batallones y un trozo de caballer
 ía había ido a buscarlo a Ca&shy;rayaca, pero [informado] [24] instruido de
  la dirección que lleva, se ha puesto en su persecución. El Coronel Arguind
 egui quedó en los Valles de Aragua con su batallón para cortar a Pereira po
 r cual&shy;quiera [de las direcciones] [25] vía que tome, bien sea por la C
 osta o por la [cerritos, o por la] [26] vivas. Hasta las doce de la noche n
 o cesó de renovarse el concurso en la casa [donde S.E.] [27] [Al fin que fu
 e preciso despedir y prohibir que entrasen más] [28]. Fue preciso cerrar al
  fin para poderse ocupar S.E. de algunos nego&shy;cios importantes. Al aman
 ecer se ha repetido la escena de la noche y ha continuado por todo el día.<
 /p>  <p>El Edecán Ibarra marchó esta mañana a apoderarse de La Guaira que e
 stá evacuada, y ha participado ya su entrada allí sin novedad.</p>  <p>V.E.
  extrañará que no haya recomendado particularmente a ningún Jefe ni oficial
  en la batalla, [El temor de ofender a alguno me obliga a. La satisfacción 
 de que todos] [29] porque sería necesario insertar en esta parte los nombre
 s de todo el ejército, por lo me&shy;nos los de toda la primera División y 
 de todos los Jefes de las otras. Generales, Jefes, oficiales y tropa, todos
  indistintamente se han manifestado, en este memorable día, dignos defensor
 es de la República.</p>  <p>Dios guarde, &amp;.</p>  <p>[PEDRO BRICEÑO MÉND
 EZ]</p>  <hr />  <p>&nbsp;Publicado por AiSUR</p>
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