BEGIN:VCALENDAR
VERSION:2.0
PRODID:-//jEvents 2.0 for Joomla//EN
CALSCALE:GREGORIAN
METHOD:PUBLISH
BEGIN:VEVENT
UID:b76a6dc5a3936a7a085b99585ccb0d3e
CATEGORIES:Efemérides
CREATED:19691231T200000
SUMMARY:17 de abril de 1523 primer levantamiento indígena en Nicaragua y Costa Rica
LOCATION:Centro América\, Nicaragua y Costa Rica
DESCRIPTION:\n1523: el jefe indigena Diriangén, al frente de guerreros dirianes y nagra
 ndanos, enfrenta a los conquistadores españoles al mando de Gil González Dá
 vila, en lo que es considerada como la primera manifestación de rebeldía co
 ntra la conquista en lo que sería la llamada Provincia de Nicaragua y Costa
  Rica.\n". Y en la historia de nuestros abuelos había un héroe, Diriangén, 
 el primer guerrero que en la antigua Manquesa, y quizá en la América toda, 
 enfrentó con flechas de hueso, lanzas de pedernal, y su indiscutible coraje
  y el de sus guerreros, a las gentes barbadas de malos instintos montadas s
 obre alimañas, como describía la Anita Olivares, mi abuela, a los imperiali
 stas de entonces.\nDiriangén, mánqueme (jefe) chorotega, nació en 1496. Seg
 ún la educación tradicional de su raza, le correspondió a su madre instruir
 le en la historia de la tribu Chocho, de la que él y los suyos eran descend
 ientes, y a los sacerdotes hablarle de la patria primitiva y lejana.\nA Dir
 iangén lo educaron de manera especial en las artes de la guerra: esgrimía c
 on singular maestría la espada de recia madera erizada de dientes de pedern
 al, y era el mejor arrojando macanas y lanzas. Muy joven conquistó el rango
  de ñeq –valiente guerrero –, permitiéndosele llevar el cráneo rapado, con 
 un solo mechón central sobre la coronilla. En feroces batallas enfrentó a s
 us acérrimos rivales los nahuas, quienes se asentaron en Masaya, Masatepe, 
 Jinotepe, Ochomogo y Mecatepe, quienes por sus múltiples victorias lo llama
 ron Diriangén, que significa señor de los dirianes, de los hombres que vive
 n en los lugares altos. Además de los nahuas, fue admirado y temido por los
  maribios y hasta por los lejanos matagalpas y misquitos.\nCuando los asunt
 os de su tribu se lo permitían, bajaba a la laguna de Diriá, y se dedicaba 
 a la natación y la pesca, mientras a miles de leguas de distancia, Gil Gonz
 ález, hidalgo de Ávila y protegido del Presidente del Consejo de Indias, lo
 graba que el rey Fernando el Católico le diera la concesión de varios navío
 s para el descubrimiento de las Islas de la Especiería, todo lo necesario p
 ara el viaje, el título de Capitán General de la Armada, la Cruz de Santiag
 o y la orden para que Pedrarias le entregara los buques de Balboa y doce pi
 ezas de artillería. El 13 de septiembre de 1519, entre la vocinglería de ma
 rineros borrachos y manos anónimas agitando despedidas, salió la expedición
  del puerto de San Lucas en las naves “Victoria”, “Santa María de la Merced
 ” y “Santa María de la Consolación”. En su “Historia de Nicaragua”, José Do
 lores Gámez registró que en 1523 ocurrió una guerra entre Diriangén y Tende
 rí, cacique de Nindirí, acontecimiento que obligó al conquistador a desviar
 se temporalmente hacia Imabite, capital de los nagrandanos, a orillas del l
 ago Xolotlán.\nEn carta dirigida al rey Fernando el Católico, Gil González 
 le detalla el encuentro: Parece que supieron de mi otros caciques grandes y
  uno dellos que se dice Diriangén traxo consigo hasta quinientos hombres, c
 ada uno con una pava o dos en la mano y tras ellos diez pendones y tras ell
 os diez e siete mugeres todas casi cubiertas con patenas de oro y doszienta
 s y tantas hachas de oro baxo... y más atrás cerca de sí y de sus principal
 es venían cinco trompetas... y entraron a verme con las mugeres y el oro; m
 ándeles a preguntar a qué venían y dixeron que a ver quien héramos, que les
  avían dicho que héramos una gente con barvas y que andábamos encima de una
 s alimañas; que por ver quien héramos y lo que queríamos venía a vernos...\
 nFue el 14 de abril de 1523. El resto ya lo sabemos. El conquistador invitó
  al cacique a bautizarse. Éste pidió tres días para pensarlo, tiempo que ap
 rovechó para contarlos, observarlos y organizar a cuatro mil guerreros con 
 los que cayó sobre los invasores el mediodía del sábado 17, obligando al ag
 resor a suspender la conquista de Nicaragua. La renuncia de los caciques Ni
 coya y Nicaragua a los dioses tutelares –Tamagastad y Cippaltonatl – y su s
 ometimiento al rey de España, fueron motivos suficientes para que Diriangén
  los enfrentara e iniciara su lucha contra el invasor. Diriangén, amante de
  la libertad, la justicia y el decoro, no se dejó seducir ni por el dios ni
  por las promesas de “las alimañas montadas sobre alimañas” y los enfrentó 
 hasta su muerte. ¡Y cuánta razón tuvo el cacique!\nLos historiadores concue
 rdan en fijar como lugar de su muerte, en 1523, en el sitio conocido como L
 lano de Cachimba Brava o Valle de Mata Grande, cerca de la desembocadura de
 l río Ochomogo en el Gran Lago de Nicaragua entre los actuales departamento
 s de Granada y Rivas.\n \nFuente; Memorias Sandinistas. Autor Mario Urtecho
 . Managua, 12 de noviembre 2012Publicado por AiSUR para el Centro de Sabere
 s Africanos, Americanos y Caribeños
X-ALT-DESC;FMTTYPE=text/html:<p><img style="border: 2px solid #ffffff; display: block; margin-left: auto
 ; margin-right: auto;" src="https://saberesafricanos.net/images/03/Cacique_
 Diriagen.png" alt="Cacique Diriagen" width="400" height="560" /></p><p>1523
 : el jefe indigena <strong>Diriangén</strong>, al frente de guerreros diria
 nes y nagrandanos, enfrenta a los conquistadores españoles al mando de Gil 
 González Dávila, en lo que es considerada como la primera manifestación de 
 rebeldía contra la conquista en lo que sería la llamada Provincia de Nicara
 gua y Costa Rica.</p><p>". Y en la historia de nuestros abuelos había un hé
 roe, Diriangén, el primer guerrero que en la antigua Manquesa, y quizá en l
 a América toda, enfrentó con flechas de hueso, lanzas de pedernal, y su ind
 iscutible coraje y el de sus guerreros, a las gentes barbadas de malos inst
 intos montadas sobre alimañas, como describía la Anita Olivares, mi abuela,
  a los imperialistas de entonces.</p><p>Diriangén, mánqueme (jefe) choroteg
 a, nació en 1496. Según la educación tradicional de su raza, le correspondi
 ó a su madre instruirle en la historia de la tribu Chocho, de la que él y l
 os suyos eran descendientes, y a los sacerdotes hablarle de la patria primi
 tiva y lejana.</p><p>A Diriangén lo educaron de manera especial en las arte
 s de la guerra: esgrimía con singular maestría la espada de recia madera er
 izada de dientes de pedernal, y era el mejor arrojando macanas y lanzas. Mu
 y joven conquistó el rango de ñeq –valiente guerrero –, permitiéndosele lle
 var el cráneo rapado, con un solo mechón central sobre la coronilla. En fer
 oces batallas enfrentó a sus acérrimos rivales los nahuas, quienes se asent
 aron en Masaya, Masatepe, Jinotepe, Ochomogo y Mecatepe, quienes por sus mú
 ltiples victorias lo llamaron Diriangén, que significa señor de los diriane
 s, de los hombres que viven en los lugares altos. Además de los nahuas, fue
  admirado y temido por los maribios y hasta por los lejanos matagalpas y mi
 squitos.</p><p>Cuando los asuntos de su tribu se lo permitían, bajaba a la 
 laguna de Diriá, y se dedicaba a la natación y la pesca, mientras a miles d
 e leguas de distancia, Gil González, hidalgo de Ávila y protegido del Presi
 dente del Consejo de Indias, lograba que el rey Fernando el Católico le die
 ra la concesión de varios navíos para el descubrimiento de las Islas de la 
 Especiería, todo lo necesario para el viaje, el título de Capitán General d
 e la Armada, la Cruz de Santiago y la orden para que Pedrarias le entregara
  los buques de Balboa y doce piezas de artillería. El 13 de septiembre de 1
 519, entre la vocinglería de marineros borrachos y manos anónimas agitando 
 despedidas, salió la expedición del puerto de San Lucas en las naves “Victo
 ria”, “Santa María de la Merced” y “Santa María de la Consolación”.&nbsp;En
  su “Historia de Nicaragua”, José Dolores Gámez registró que en 1523 ocurri
 ó una guerra entre Diriangén y Tenderí, cacique de Nindirí, acontecimiento 
 que obligó al conquistador a desviarse temporalmente hacia Imabite, capital
  de los nagrandanos, a orillas del lago Xolotlán.</p><p>En carta dirigida a
 l rey Fernando el Católico, Gil González le detalla el encuentro: Parece qu
 e supieron de mi otros caciques grandes y uno dellos que se dice Diriangén 
 traxo consigo hasta quinientos hombres, cada uno con una pava o dos en la m
 ano y tras ellos diez pendones y tras ellos diez e siete mugeres todas casi
  cubiertas con patenas de oro y doszientas y tantas hachas de oro baxo... y
  más atrás cerca de sí y de sus principales venían cinco trompetas... y ent
 raron a verme con las mugeres y el oro; mándeles a preguntar a qué venían y
  dixeron que a ver quien héramos, que les avían dicho que héramos una gente
  con barvas y que andábamos encima de unas alimañas; que por ver quien héra
 mos y lo que queríamos venía a vernos...</p><p>Fue el 14 de abril de 1523. 
 El resto ya lo sabemos. El conquistador invitó al cacique a bautizarse. Ést
 e pidió tres días para pensarlo, tiempo que aprovechó para contarlos, obser
 varlos y organizar a cuatro mil guerreros con los que cayó sobre los invaso
 res el mediodía del sábado 17, obligando al agresor a suspender la conquist
 a de Nicaragua. La renuncia de los caciques Nicoya y Nicaragua a los dioses
  tutelares –Tamagastad y Cippaltonatl – y su sometimiento al rey de España,
  fueron motivos suficientes para que Diriangén los enfrentara e iniciara su
  lucha contra el invasor. Diriangén, amante de la libertad, la justicia y e
 l decoro, no se dejó seducir ni por el dios ni por las promesas de “las ali
 mañas montadas sobre alimañas” y los enfrentó hasta su muerte. ¡Y cuánta ra
 zón tuvo el cacique!</p><p>Los historiadores concuerdan en fijar como lugar
  de su muerte, en 1523, en el sitio conocido como Llano de Cachimba Brava o
  Valle de Mata Grande, cerca de la desembocadura del río Ochomogo en el Gra
 n Lago de Nicaragua entre los actuales departamentos de Granada y Rivas.</p
 ><hr /><p>&nbsp;</p><h5>Fuente; Memorias Sandinistas. Autor Mario Urtecho. 
 Managua, 12 de noviembre 2012</h5><h5>Publicado por AiSUR para el Centro de
  Saberes Africanos, Americanos y Caribeños</h5>
DTSTAMP:20260415T194606
DTSTART;TZID=America/Caracas;VALUE=DATE:20200417
DTEND;TZID=America/Caracas;VALUE=DATE:20200418
SEQUENCE:0
RRULE:FREQ=YEARLY;UNTIL=20250417T000000Z;INTERVAL=1;BYYEARDAY=-259
TRANSP:OPAQUE
END:VEVENT
END:VCALENDAR