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SUMMARY:4 de junio de 1830: Magnicidio de Antonio José de Sucre
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 ng:4px 0px 6px 0px;margin:0px;">Sucre</span></span></span></p>  <p><strong>
 Asesinato de Antonio José de Sucre</strong></p>  <p>Se retiró de la vida pú
 blica partiendo a Ecuador acompañado de su hija y de su esposa, Mariana Car
 celén de Guevara, marquesa de Solanda. Sin embargo ese mismo año la repúbli
 ca peruana y la colombiana se enfrentaron por disputas territoriales y, est
 a última, solicitó nuevamente la ayuda de Sucre. Fue así como en 1829, y a 
 la cabeza de los ejércitos grancolombinos, derrotó a las fuerzas peruanas e
 n la batalla de Tarqui.</p>  <p><strong>Esfuerzos finales por salvar a Colo
 mbia y muerte</strong></p>  <p>A continuación se encaminó hacia Bogotá, paí
 s que se encontraba en proceso de desintegración. En la reforma constitucio
 nal de 1830, que impulsó el Congreso Admirable para la Gran Colombia, sus e
 nemigos lograron promulgar una norma que estipulaba que para ser presidente
  o vicepresidente se debía tener 40 años (Sucre tenía 35). Posteriormente f
 ormó parte de la comisión que viajó a Venezuela para conciliar a las partes
  y evitar la sedición; sin embargo las conversaciones no prosperaron y debi
 ó regresar.</p>  <p>Como lo expresa muy bien el historiador Tomás Polanco A
 lcántara, "el símbolo de la continuidad de Bolívar era Antonio José de Sucr
 e. Paulatinamente, por su talento personal, por sus dotes intelectuales y p
 or su espíritu altivo, digno y limpio, Sucre se fue convirtiendo en el comp
 lemento indispensable de Simón Bolívar. [...] Respetado por los argentinos,
  los chilenos y los peruanos, admirado por los bolivianos y quiteños, sin e
 nemigos en Venezuela y en la Nueva Granada y con todos sus antecedentes, Su
 cre estaba destinado a ser el natural sucesor de Bolívar".</p>  <p><strong>
 El viernes 4 de junio de 1830</strong>, a muy tempranas horas de la mañana,
  Antonio José de Sucre toma el camino hacia Quito. En el sendero estrecho a
  Cabuyal, en las montañas de Berruecos (Colombia), cuatro asesinos contrata
 dos por José María Obando lo esperaban. Ellos eran: Apolinar Morillo (venez
 olano), Andrés Rodríguez y Juan Cruz (peruanos) y Juan Gregorio Rodríguez (
 colombiano).</p>  <p>Cuando pasa la comitiva, una voz grita: “¡General Sucr
 e!“. El joven General, de apenas 35 años de edad, voltea y en el acto suena
 n unos disparos. Sólo pudo oírsele decir: “¡Ay balazo!” y cayó de su caball
 o muerto el novel General cumanés, víctima de las intrigas y las ambiciones
 .</p>  <p>Al conocer la noticia, Bolívar, lleno de dolor, dijo: “Lo han mat
 ado porque era mi sucesor“. y también exclamo:</p>  <blockquote>  <p>&nbsp;
  “¡Se ha derramado, Dios excelso, la sangre del inocente Abel!,&nbsp; la ba
 la cruel que le hirio el corazón, mató a Colombia y me quitó la vida a mi”<
 /p>  </blockquote>  <p>Antonio José de Sucre fue uno de los militares más c
 ompletos entre los próceres de la independencia sudamericana, considerado u
 n pionero de los derechos humanos.</p>  <hr />  <p>.</p>
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 span></span></p>  <p><strong>Asesinato de Antonio José de Sucre</strong></p
 >  <p>Se retiró de la vida pública partiendo a Ecuador acompañado de su hij
 a y de su esposa, Mariana Carcelén de Guevara, marquesa de Solanda. Sin emb
 argo ese mismo año la república peruana y la colombiana se enfrentaron por 
 disputas territoriales y, esta última, solicitó nuevamente la ayuda de Sucr
 e. Fue así como en 1829, y a la cabeza de los ejércitos grancolombinos, der
 rotó a las fuerzas peruanas en la batalla de Tarqui.</p>  <p><strong>Esfuer
 zos finales por salvar a Colombia y muerte</strong></p>  <p>A continuación 
 se encaminó hacia Bogotá, país que se encontraba en proceso de desintegraci
 ón. En la reforma constitucional de 1830, que impulsó el Congreso Admirable
  para la Gran Colombia, sus enemigos lograron promulgar una norma que estip
 ulaba que para ser presidente o vicepresidente se debía tener 40 años (Sucr
 e tenía 35). Posteriormente formó parte de la comisión que viajó a Venezuel
 a para conciliar a las partes y evitar la sedición; sin embargo las convers
 aciones no prosperaron y debió regresar.</p>  <p>Como lo expresa muy bien e
 l historiador Tomás Polanco Alcántara, "el símbolo de la continuidad de Bol
 ívar era Antonio José de Sucre. Paulatinamente, por su talento personal, po
 r sus dotes intelectuales y por su espíritu altivo, digno y limpio, Sucre s
 e fue convirtiendo en el complemento indispensable de Simón Bolívar. [...] 
 Respetado por los argentinos, los chilenos y los peruanos, admirado por los
  bolivianos y quiteños, sin enemigos en Venezuela y en la Nueva Granada y c
 on todos sus antecedentes, Sucre estaba destinado a ser el natural sucesor 
 de Bolívar".</p>  <p><strong>El viernes 4 de junio de 1830</strong>, a muy 
 tempranas horas de la mañana, Antonio José de Sucre toma el camino hacia Qu
 ito. En el sendero estrecho a Cabuyal, en las montañas de Berruecos (Colomb
 ia), cuatro asesinos contratados por José María Obando lo esperaban. Ellos 
 eran: Apolinar Morillo (venezolano), Andrés Rodríguez y Juan Cruz (peruanos
 ) y Juan Gregorio Rodríguez (colombiano).</p>  <p>Cuando pasa la comitiva, 
 una voz grita: “¡General Sucre!“. El joven General, de apenas 35 años de ed
 ad, voltea y en el acto suenan unos disparos. Sólo pudo oírsele decir: “¡Ay
  balazo!” y cayó de su caballo muerto el novel General cumanés, víctima de 
 las intrigas y las ambiciones.</p>  <p>Al conocer la noticia, Bolívar, llen
 o de dolor, dijo: “Lo han matado porque era mi sucesor“. y también exclamo:
 </p>  <blockquote>  <p>&nbsp; “¡Se ha derramado, Dios excelso, la sangre de
 l inocente Abel!,&nbsp; la bala cruel que le hirio el corazón, mató a Colom
 bia y me quitó la vida a mi”</p>  </blockquote>  <p>Antonio José de Sucre f
 ue uno de los militares más completos entre los próceres de la independenci
 a sudamericana, considerado un pionero de los derechos humanos.</p>  <hr />
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